La mira nocturna puede convertir la noche en día para el soldado, lo cual significa que la oscuridad ya no protege al adversario. La mira nocturna permite detectar los movimientos del enemigo, exponiendo a éste al tiro preciso.
Tal artefacto parece una mira telescópica: permite ver en cualquier noche que no sea totalmente oscura. Una celda fotoeléctrica muy sensible convierte la imagen en señal eléctrica, como lo haría en una cámara de televisión. Circuitos como los de un amplificador de alta fidelidad amplían la señal. Luego la convierten otra vez en imagen y la proyectan en una pequeña pantalla de televisión.
Aun en la noche que se diría de boca de lobo suele haber algo de luz, así sea sólo de las estrellas. En tal situación, el soldado puede apuntar con precisión a un blanco a 365 m de distancia. Para la artillería, los tanques, los helicópteros y los aviones se usan versiones más potentes, con alcance de un km.
Si no hay ni siquiera la mínima luz estelar, puede utilizarse un instrumento diferente, la cámara infrarroja, que detecta el calor, más que la luz. Los objetos que generan calor -por ejemplo los aviones, toberas de misiles o fogatas de campamento- pueden detectarse en un radio de varios kilómetros. Estas miras son de uso rutinario en operaciones de vigilancia. Las cámaras infrarrojas pueden detectar también el calor corporal.
Cuando todo soldado, tanque y avión estén equipados regularmente con miras nocturnas, el combate será posible las 24 horas del día.
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¿Cuándo fue descubierta la penicilina?
La penicilina es uno de los descubrimientos médicos más importantes de nuestro tiempo, porque permite que los doctores traten fácilmente las enfermedades e infecciones que alguna vez mataban a mucha gente.
Si no fuera por la penicilina y otros medicamentos con sus características, sería poco lo que un doctor podría hacer si uno estuviera afectado por una infección seria.
Hace siglos, el pan mohoso era utilizado a veces como antiséptico, pero nadie sabía por qué el moho podía combatir ciertas infecciones. Más adelante, en el siglo XIX, los científicos descubrieron que ciertos mohos y bacterias producían sustancias que mataban o prevenían el crecimiento de otras bacterias. Estas sustancias ahora se les llama antibióticos.
Entonces, en 1928, un científico escocés llamado Alexander Fleming trabajaba en su laboratorio con un cultivo de bacterias. Cuando una clase de moho, llamada penicillium, cayó accidentalmente sobre el cultivo, Fleming notó que el moho había matado las bacterias alrededor de él. Otros experimentos demostraron que estos mohos producían una sustancia que mataba muchas bacterias comunes, y Fleming nombró a la sustancia penicilina.
Pero lo más importante sobre la penicilina era que no dañaba las células vivas de cuerpo, como sí lo hacían otros antibióticos descubiertos anteriormente. En 1939, otros científicos encontraron una manera de purificar y fortalecer la penicilina, la cual ya estuvo disponible en los Estados Unidos en los años 40.
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Si no fuera por la penicilina y otros medicamentos con sus características, sería poco lo que un doctor podría hacer si uno estuviera afectado por una infección seria.
Hace siglos, el pan mohoso era utilizado a veces como antiséptico, pero nadie sabía por qué el moho podía combatir ciertas infecciones. Más adelante, en el siglo XIX, los científicos descubrieron que ciertos mohos y bacterias producían sustancias que mataban o prevenían el crecimiento de otras bacterias. Estas sustancias ahora se les llama antibióticos.
Entonces, en 1928, un científico escocés llamado Alexander Fleming trabajaba en su laboratorio con un cultivo de bacterias. Cuando una clase de moho, llamada penicillium, cayó accidentalmente sobre el cultivo, Fleming notó que el moho había matado las bacterias alrededor de él. Otros experimentos demostraron que estos mohos producían una sustancia que mataba muchas bacterias comunes, y Fleming nombró a la sustancia penicilina.
Pero lo más importante sobre la penicilina era que no dañaba las células vivas de cuerpo, como sí lo hacían otros antibióticos descubiertos anteriormente. En 1939, otros científicos encontraron una manera de purificar y fortalecer la penicilina, la cual ya estuvo disponible en los Estados Unidos en los años 40.
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¿Cómo se descubrieron los antisépticos?
En 1861, un doctor llamado Joseph Lister se convirtió en cirujano en un hospital en Glascow, Escocia. Por aquel tiempo, muchos pacientes que se sometían a una cirugía, por lo común desarrollaban infecciones que les causaba la muerte o la pérdida de un miembro. Pero nadie sabía por qué.
Entonces Lister leyó un artículo escrito por el científico francés Louis Pasteur, en el cual Pasteur decía que organismos microscópicos, llamados bacterias o gérmenes, eran responsables del deterioro de la carne y la leche. Puesto que Pasteur menciona que estos gérmenes flotan en el aire, Lister se preguntaba si estos mismos organismos podían ser responsables de las infecciones que la gente desarrollaba después de una cirugía.
Así, Lister fue el primer médico en utilizar un antiséptico, una sustancia que mata los gérmenes, para luchar contra la infección. Él utilizó un producto químico llamado ácido fénico, y se cercioró de que todos los cirujanos limpiaran sus instrumentos con esta sustancia antes de que operaran a un paciente. Y cuando el paciente desarrollaba una infección, Lister ponía el producto químico directamente en la herida para matar los gérmenes.
Cuando Lister comenzó su trabajo en el hospital, casi la mitad de todos los pacientes que habían sido operados habían muerto después de una operación. ¡Después de que Lister descubriera las ventajas de los antisépticos, el índice de mortalidad cayó al 15 por ciento!
Hoy ningún doctor pensaría en operar a un paciente sin primero lavar sus manos y sus instrumentos en un antiséptico. Hoy utilizamos antisépticos tales como yodo en pequeñas heridas y rasguños para matar los gérmenes que pudieron causar una infección.
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Entonces Lister leyó un artículo escrito por el científico francés Louis Pasteur, en el cual Pasteur decía que organismos microscópicos, llamados bacterias o gérmenes, eran responsables del deterioro de la carne y la leche. Puesto que Pasteur menciona que estos gérmenes flotan en el aire, Lister se preguntaba si estos mismos organismos podían ser responsables de las infecciones que la gente desarrollaba después de una cirugía.
Así, Lister fue el primer médico en utilizar un antiséptico, una sustancia que mata los gérmenes, para luchar contra la infección. Él utilizó un producto químico llamado ácido fénico, y se cercioró de que todos los cirujanos limpiaran sus instrumentos con esta sustancia antes de que operaran a un paciente. Y cuando el paciente desarrollaba una infección, Lister ponía el producto químico directamente en la herida para matar los gérmenes.
Cuando Lister comenzó su trabajo en el hospital, casi la mitad de todos los pacientes que habían sido operados habían muerto después de una operación. ¡Después de que Lister descubriera las ventajas de los antisépticos, el índice de mortalidad cayó al 15 por ciento!
Hoy ningún doctor pensaría en operar a un paciente sin primero lavar sus manos y sus instrumentos en un antiséptico. Hoy utilizamos antisépticos tales como yodo en pequeñas heridas y rasguños para matar los gérmenes que pudieron causar una infección.
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