¿Quién fue George Stephenson?

   El más famoso de todos los ingenieros de loco­motoras fue George Stephenson. Diseño el Rocket, la más rápida y más eficiente de las primeras máquinas de vapor. Algunos años antes, en 1825, la Locomotion de Stephenson se convirtió en la primera máquina de ferroca­rril que transportó pasajeros en un servicio público de ferrocarril, que corría de Stockton a Darlington, en el noreste de Inglaterra. Este pequeño ferrocarril fue un éxito, ¡pero no to­dos gozaron de la inauguración!

¿Cómo funciona un extintor?


   Los incendios han seguido la ley del pro­greso: se han hecho más complejos y, con mucha frecuencia, están dotados de una violencia desconocida antaño. Como los riesgos de incendio y de explosión se multiplican por todas partes, cada clase de fuego necesita unos métodos de lucha apropiados: el magnesio o las materias plásticas en ignición no se extinguen del mismo modo que un fuego de paja. Luchar contra el fuego no es otra cosa que tratar de oponerse a la actividad del oxígeno del aire. Por tanto, se consigue extinguir un fuego enfriándolo, lo que frena la acti­vidad química puesta en juego en el pro­ceso de la combustión, o bien ahogándo­lo; es decir, privándole de aire. La mayor parte de los extintores obran a la vez de uno y otro modo, comenzando por aquellos que lanzan el agua sobre el foco, igual que las mangas de incendio. El agua siem­pre ha sido considerada como el antago­nista del fuego por excelencia. Pero esto no es cierto en todas las circunstancias: ¡hay que guardarse de echarla sobre la gasolina inflamada!

¿Se debe siempre tratar a las plantas enfermas?

   La naturaleza está dotada de una notable facultad de adaptación, lo que contraría a menudo las intenciones del hombre. Así, cada vez que se ha querido destruir algún ser vivo mediante pestici­das se ha dado lugar, rápida e involuntariamente, a descenden­cias de individuos resistentes a estos productos. La estreptomicina, por ejemplo, ha hecho milagros en la lucha contra la tuberculosis, pero se han encontrado muy pronto des­cendientes que resisten este antibiótico. De la misma forma el DDT ha tenido efectos espectaculares en la lucha contra los in­sectos, pero luego ha sido necesario buscar sustitutos como el HCH y después el lindano, que son productos cada vez más tóxicos, no solamente para los insectos sino también para los anima­les de sangre caliente cuando se llegan a acumular en su orga­nismo. Se han aumentado las dosis sin éxito, pues los pulgones no se contentan con atacar a las plantas de cultivo tradicional, si­no también, por ejemplo, atacan a los cereales haciendo grandes estragos.
   Parece ser que la solución reside en una utilización moderada de los productos, de forma que limiten la proliferación de los parási­tos, insectos, acáridos y hongos; pero cuidando que las dosis empleadas no sean tóxicas tanto para las plantas como para los animales.