La flor de la siempreviva (perpetua)

   Esta planta cu­riosa debe su nombre al hecho de que sus flores no cambian de color ni de apariencia cuando se secan. Aunque es originaria del norte de África, de Creta y de Asia, es muy conocida en el mediodía de Francia; en esta región, es objeto de grandes cultivos en todas las zonas próximas al Mediterráneo; se utilizan para ello parcelas de tierra rodeadas de un muro de pie­dra, en posición tal, que la planta pueda recoger la mayor cantidad de sol posible. Las flores, que tienen unas brácteas secas, escamosas, de un amarillo in­tenso, se recogen en junio, cuando llegan a su ma­yor desarrollo. Entonces, se limpian cuidadosamente y se separan las que no han llegado a su desarrollo completo. Para que después de cortadas conserven su aspecto, deben ser recogidas en condiciones espe­ciales. Se usan para hacer coronas y guirnaldas, que se colocan en las tumbas como símbolo de inmorta­lidad. También se tiñen en diversos colores y son muy utilizadas con fines ornamentales o decorativos. Los nombres científicos de es­tas plantas son Helichrysum orientale y Helichrysum stoechas; pertenecen a las compuestas.

El Nuevo Catálogo General (NGC)

   En 1874, el telescopio más grande del mundo era propiedad de un astrónomo aficionado. En su hogar ancestral en el castillo de Birr, Irlanda, el tercer conde de Rosse, William Parsons, construyó lo que se conoció en su día como el "Leviatán de Parsonstown", un telescopio "monstruoso" de 72 pulgadas (1,8 m) de diámetro que colgaba de cables entre dos paredes masivas de ladrillo. Con este instrumento dificultoso de manejar. Rosse descubrió que muchas "nebulosas" tenían una forma espiral. Hoy sabemos que eran galaxias espirales. El mismo Rosse rara vez utilizó el telescopio, pero sí muchos otros observadores agudos. Entre ellos estaba Johann Louis Emil Dreyer. Dreyer trabajó como asistente de Rosse de 1874 a 1878, registrando estas misteriosas nebulosas espirales, entre otros objetos, en su cuaderno y bloc de dibujo.
   En 1886, Dreyer y otros observadores habían descubierto tantas nebulosas y cúmulos estelares que se hizo necesario un nuevo catálogo. La Royal Astronomical Society asignó a Dreyer a la tarea de catalogar los nuevos descubrimientos. Publicado en 1888, el Nuevo Catálogo General (NGC) contenía las entradas para 7.840 objetos astronómicos.


¿Por qué el caracol deja un rastro brillante?


   No es raro encontrar en los jardines el rastro viscoso que ha dejado en su camino algún caracol, sustancia que le facilita el deslizamiento por el suelo o por encima de las plantas.
   Arrastrarse no es el medio de locomoción más idóneo, pero el caracol se ve favorecido en su avance por la secreción perma­nente de una mucosidad producida por unas glándulas situadas en el pie y que produce esta huella alargada y brillan­te que deja a su paso. Este líquido vis­coso permite al caracol adherirse sóli­damente a las paredes verticales o adaptarse a cualquier inclinación.