¿Qué es la sensación de ingravidez?


   Si saltas del bungee desde un puente o estás dentro de un avión en picada, sentirás como tu peso se reduce a cero. Los astronautas experimentan la misma evidente sensación de ingravidez durante las misiones espaciales, donde es a la vez una fuente de placer y malestar. El término "gravedad cero" se aplica en ocasiones a este estado. Sin embargo, al igual que el término "ingravidez", es algo engañoso. La gravedad todavía está presente ya que si no fuera así nada mantendría la nave espacial en órbita. Y aunque los astronautas no sientan su propio peso en el espacio, aún siguen siendo atraídos por el campo gravitatorio de la Tierra. Lo que causa la sensación de ingravidez es el hecho de que tanto astronautas como las naves espaciales están cayendo hacia la Tierra.
   En estas condiciones, no puedes caminar, sino que flotas de un lugar a otro. Las cosas están a la deriva y los cuerpos pesados ​​se pueden levantar fácilmente. Los astronautas pueden experimentar náuseas temporales, molestia conocida como la enfermedad del espacio; pero más grave es la pérdida de tono muscular y la fortaleza de los huesos, y una disminución de los glóbulos blancos en la sangre que combaten las enfermedades. Para hacer frente a estos efectos, los astronautas deben realizar ejercicios rutinariamente durante los vuelos espaciales de larga duración.

¿Cómo se forman las moléculas?

   Si los átomos de los cuerpos simples no se unieran, forman­do las moléculas de los cuerpos compuestos, no existiría en el mundo más que un centenar de sustancias y, por ende, prác­ticamente no habría vida. En cambio, aquellos están capa­citados para unirse entre sí merced a una fuerza que se denomina afinidad química. Hay átomos dotados de gran afinidad, por ejemplo los de oxígeno e hidrógeno; hay otros que, por el contrario, se muestran más estables, permane­ciendo aislados.

   ¿De qué depende la afinidad de los átomos y, en conse­cuencia, la posibilidad de cons­tituir moléculas?
Pongamos por ejemplo a dos átomos diferentes, el oxígeno y el argón. En derredor de un núcleo cen­tral de cualquier átomo giran partículas cargadas de electricidad: los electrones. En el átomo de oxígeno los electrones de la órbita exterior son seis, en el correspondiente al argón son ocho. Los átomos que poseen en la órbita externa ocho electro­nes son estables, o sea que se encuentran equilibrados y no se unen a ningún otro elemento. Están en esta condición los llamados "gases nobles" (neón, argón, criptón y xenón). Todos los otros átomos tratan de completar el número de los electrones hasta lograr la configuración de los "gases no­bles". Así, por ejemplo, los átomos que tienen un sólo elec­trón en su órbita externa se combinan con los que tienen siete. Esto da origen a todos los fenómenos químicos.

¿Cómo pueden respirar los buzos bajo el agua?

Desde el siglo XIX los científicos habían intentado crear un aparato que les per­mitiese respirar a los buzos sin depen­der del suministro exterior de aire. Pero no fue sino hasta 1943 cuando el nave­gante francés Jacques-Yves Cousteau y su colega Emile Gagnan inventaron el aqualung (equipo de respiración autóno­ma). Cousteau lo usó para bucear a 60 m de profundidad.




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