¿Sabías que...?
Los huesos más grandes son los de los muslos y los más pequeños los del oído. Un adulto tiene cerca de 206 huesos en su cuerpo pero un bebé, más de 300. Algunos de estos huesos se unen en el proceso de crecimiento.
¿Sabías que...?
Las células del cuerpo son tan pequeñas que en su mayoría sólo pueden verse con un microscopio. Las más grandes son las células femeninas, llamadas óvulos, que pueden verse a simple vista. Las más pequeñas están en el cerebro. Miden sólo 0,005 milímetros de ancho. Cientos de ellas cabrían en este punto.
¿Sabías que...?
Hay más de 650 músculos en el cuerpo humano. Los más grandes están en los glúteos y los más pequeños en el oído. Cuando caminamos empleamos la sorprendente cantidad de 200 músculos.
¿Sabías que...?
Correr o montar en bicicleta fortalece el corazón y los pulmones, y mejora la circulación de la sangre. Este tipo de ejercicios se llaman aeróbicos y aumentan la capacidad de obtener oxígeno para el cuerpo.
¿Sabías que...?
El corazón de un adulto es casi del tamaño de un puño cerrado. El corazón está hecho de un tipo especial de músculo, llamado músculo cardíaco. A diferencia de los músculos de los brazos y piernas, nunca deja de trabajar mientras estamos vivos.
¿Sabías que...?
Cuando estás descansando, por cada tres latidos de tu corazón, el equivalente a una taza llena de sangre es bombeada a través de tu cuerpo. Cuando haces ejercicio, dos tazas son bombeadas con un sólo latido.
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José Asunción Silva
Según Alberto Sánchez, "su inspiración mística y por lo mismo, sensual, prosaica, desesperada y sublime, logra los acentos infantiles de Los maderos de San Juan, la amargura de Un Poema, la hondura de Vejeces, el desgarramiento incomparable del Nocturno, el desconsuelo de Gotas Amargas, todo ello síntoma de pasión avasalladora, de neurastenia invencible y de lecturas exasperantes, a través del crispado Gorgio Aurispa de Il trionfo della Morte dannunziano y las páginas atormentadas de Jean Lorrain".
¿Cómo funciona el barómetro?
El aire tiene también su peso, y al igual que todos los demás cuerpos ejerce una presión, por efecto de la gravedad, sobre la superficie terrestre. A muchos científicos se les ocurrió la idea de medir esta presión, pero quien primero lo consiguió fue Galileo Galilei, utilizando para ello un tubo muy largo y cerrado por uno de sus extremos. Lo llenó completamente de agua, e introdujo el extremo abierto en un recipiente lleno de agua: el líquido del tubo descendió, deteniéndose a diez metros de altura. Algunos años más tarde, Evangelista Torricelli, alumno de Galileo, quiso repetir el experimento con un líquido mucho más pesado que el agua, es decir, con mercurio. El mercurio ascendió por el tubito hasta 76 centímetros. El nuevo aparato recibió la denominación de barómetro (en griego, baros significa peso y metron medida). Torricelíi se percató muy pronto de que la columna variaba de altura de acuerdo con las variaciones de presión. Más moderno es el barómetro aneroide (a = sin; neros = líquido), consistente en una caja de acero en la que se ha hecho el vacío: la presión exterior desplaza hacia dentro o hacia fuera una de sus caras, actuando sobre una manecilla que indica los desplazamientos en una esfera graduada, señalando así las variaciones de presión y su intensidad. Este tipo de barómetro, llamado también metálico, es menos engorroso, aunque también menos exacto que el de mercurio. Además, antes de ser utilizado, tiene que ajustarse con un barómetro de mercurio.
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