¿De qué están hechos los dientes?


   Construidos para triturar y masticar, los dientes consisten principalmente, de minerales duros e inorgánicos como el calcio. Pero también contienen nervios, vasos sanguíneos y células especializadas que producen las diferentes partes del diente, dice Bill Gengler, dentista veterinario y cirujano oral en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Wiscolsin-Madison.
   La capa más externa del diente (la parte que nos cepillamos) es el esmalte. Depositado por las células llamadas ameloblastos, el esmalte es 95 por ciento inorgánico, dice Gengler, por lo que es el material más duro en el cuerpo. En contraste, sólo un 50 por ciento de nuestros huesos es mineral.
   El esmalte es muy delgado (en perros y gatos, por ejemplo, es sólo una fracción de un milímetro de grosor), por lo que la mayor parte de la sustancia de un diente consiste en la dentina que se encuentra por debajo del esmalte. Producida por las células llamadas odontoblastos, la dentina es aproximadamente 70 por ciento inorgánica y estructuralmente tubular, como una red de "conductos pequeños con líquido en su interior", dice Gengler.
   En el interior del diente, debajo de la dentina, se encuentra la cámara pulpar. La pulpa incluye los vasos sanguíneos que nutren al diente mediante la entrega de oxígeno y nutrientes, y de ciertas fibras nerviosas que nos advierten de problemas como dolores de muelas o hipersensibilidad.

¿Cuántas personas puede mantener la Tierra?

   Depende del tipo de estilo de vida de las personas, dice Lisa Naughton, profesora  de geografía y estudios ambientales de la Universidad de Wiscolsin-Madison.
   A finales de los años del siglo XVIII el economista inglés Thomas Malthus – uno de los primeros en expresar preocupación por un mundo superpoblado - observó que no debe haber más gente en un país que aquella que pueda "cada día disfrutar de una copa de vino y un trozo de carne para la cena." Pero ¿qué pasa si la gente elige tofu y cerveza en su lugar?
   Actualmente el modelo contemporáneo ofrece otra forma de pensar sobre la capacidad de carga del planeta Tierra.
   "Si todos en el planeta disfrutaran de la vida de un ciudadano promedio de EE.UU., la Tierra podría mantener sólo uno o dos mil millones de personas", dice Naughton. "Pero si todo el mundo utilizara los recursos a la tasa del ciudadano africano promedio, podrían vivir varias veces más personas".
   Joel Cohen, un investigador prominente sobre población en las universidades de Rockefeller y Columbia, ofrece una perspectiva más matizada: "Él señala que no hay una respuesta definitiva a esta pregunta", dice Naughton. "Más bien, tenemos que pensar en cuestiones más amplias de equidad y sostenibilidad si tenemos en cuenta la población humana y sus impactos ambientales".

¿Por qué a las mujeres les gusta más el chocolate que a los hombres?

   El chocolate no sólo es un gusto para la lengua, es una sopa de muchos compuestos que afectan el cerebro, incluyendo la cafeína y teobromina. Y es cierto: el chocolate afecta a las mujeres de manera diferente que a los hombres, dice Anthony Auger, profesor asistente de psicología en la Universidad de Wisconsin-Madison.
   Auger, que estudia las diferencias de sexo en el cerebro, está de acuerdo en que las mujeres tienen un fuerte deseo natural por el chocolate. Esta distinción también la encontramos tan abajo en la escala evolutiva como en las ratas, donde las hembras de estos roedores se sienten atraídas especialmente por el grano bendito. La diferencia se encuentra, probablemente, en los ciclos femeninos que tienen que ver con el aumento y caída de los estrógenos como de la progesterona, dice Auger.
   Un nuevo estudio mostró que el chocolate también afecta el cerebro de manera diferente después de que se ha comido. Resonancias magnéticas (RM) del cerebro mostraron que el hipotálamo era menos activo en las mujeres después de consumir grandes cantidades de chocolate. Como el hipotálamo ayuda a regular la ingesta de alimentos, esto podría explicar por qué el chocolate es más probable que reduzca el hambre de una mujer.
   El estudio también encontró cierta disminución de la actividad en la amígdala, un centro emocional clave en el cerebro. "Estoy intrigado", dice Auger, "porque la amígdala no sólo regula las emociones positivas y negativas, sino también el comportamiento sexual y el deseo. Así que el chocolate tiene un impacto potencial sobre esos comportamientos, aunque no hay datos directos para demostrarlo. Sin embargo, biológicamente, estas diferencias podrían ser los mecanismos subyacentes para explicar por qué los hombres y las mujeres tienen preferencias distintas, así como respuestas fisiológicas y de comportamiento ante el chocolate. "