¿Qué es la abducción por extraterrestres?

La abducción es un fenómeno en el que una persona cree que ha sido "tomada" por extraterrestres y examinada por ellos. Los abducidos a menudo experimentan otros fenómenos, tales como un avistamiento OVNI antes de la abducción, períodos de tiempo perdido, sueños, terrores nocturnos e inexplicables marcas o arañazos en el cuerpo.

Supersticiones de personajes famosos

Como se verá a continuación el tener supersticiones no es privativo de la gente del pueblo o de ignorantes, sino que es por demás común entre personajes sobresalientes a lo largo de la historia y de diversos pueblos.

  • Hitler simpatizaba con el número siete (supersticiosamente planeó sus batallas mili­tares más importantes el día siete de cada mes) y había diseñado la esvástica nazi pensando en el antiguo símbolo budista que, entre otras cosas, representaba la rueda de la vida.
  • Cornelius Vanderbilt tenía las patas de la cama metidas en platos de sal, para que lo guardaran de las acechanzas de los espíritus del mal.
  • Somerset Maugham tenía el símbolo del «mal de ojo» grabado en la repisa de la chimenea y lo había hecho imprimir en sus papeles y en sus libros.
  • Napoleón Bonaparte temía a los gatos (ailurofobia) y al número trece.
  • Una curiosa superstición de Winston Churchill era acariciar a los gatos negros para atraerse la buena suerte.

¿Por qué la X simboliza un beso?

 Hay varias teorías respecto a por qué la X ha llegado a representar un beso. Una hipótesis se basa en el significado matemático de la X, que puede significar cero o «(un) infinito (deleite)». Puede también multiplicar el amor y el rego­cijo.
Sin embargo, el uso de este signo romántico puede tener dos expli­caciones. Originalmente, representaba el dibujo estilizado de dos bocas X tocándose —X—. Pero, y en forma más complicada, el beso se asoció a la cruz por una cadena de hechos que se deben a la falta de educación del hombre.
En la antigüedad, los analfabetos firmaban los documentos con una cruz y lo hacían así por una razón obvia. Una cruz era lo más simple de dibujar y además, siendo un símbolo sagrado, llevaba implícita la promesa de honestidad. Pero para confirmar solemnemente aún más la veracidad de lo que se había endosado, el firmante besaba su «firma», como estaba acostumbrado a hacerlo con el libro sagrado. Y es así como, finalmente, por esta asociación, la cruz se identificó con el beso.