¿Dónde tuvo lugar la primera boda en paracaídas?

 Muchas parejas gustosas de hacerse notar, buscan que el evento donde unirán sus vidas no sólo sea inolvidable sino también único.
El sitio en que tuvo lugar la primera boda en paracaídas fue la Feria Mundial de Nueva York, el 25 de agosto de 1940. El Reverendo Homer Tomlinson de la Church of God (Iglesia de Dios), Jamaica, Long Island, N.Y., tuvo a cargo la cere­monia de la boda para Arno Rudolphi y Ann Hayward. El sacer­dote, la pareja de novios, el testigo, la doncella de honor y cuatro músicos estaban todos suspendidos de paracaídas.

¿Existe el abominable hombre de las nieves?

En los macizos del Himalaya, sobre 13.000 pies de altura, la nieve es tan espesa y el viento que sopla es tan helado, que parece increíble que ninguna criatura viviente pueda haber habitado jamás en esa área. Pero hay una cantidad cada vez mayor de historias que refutan esta teoría. «El coronel L. A. Waddel estaba explorando las laderas del Monte Everest, el pico más alto del mundo, en 1887. Cuando descendió él informó haber encontrado huellas de pisadas no identificadas. Tres años más tarde, otro alpinista informó haber visto las pisadas nueva­mente. Esta vez estaban a una altura de 2.500 metros. Los rastros iban hacia arriba y desaparecían entre las rocas. Soldados rusos dije­ron haber disparado y matado un ser similar en las montañas de su país en 1925.»

¿Por qué originalmente el testigo acompañaba a la novia y no al no­vio?

En la antigüedad, el testigo asistía a la boda fuertemente armado ya que su deber era permanecer junto a la novia y protegerla contra otros hombres que pudieran querer raptarla. Los guerreros que querían una novia propia salían con sus compa­ñeros para arrebatar la novia a su novio... Por esta razón, también, los escandinavos solían casarse bajo la protección de la noche. Se dice que detrás del altar mayor de una de las iglesias suecas había lanzas y antorchas. Esto ayudaba al testigo en su arriesgada tarea, ya que las armas y la iluminación permitían detectar y repeler a posibles secuestradores.
Sólo cuando, a través de los años, el peligro de que la novia fuera raptada desapareció, el testigo acompañó al novio y las damas de honor a la novia.