La importancia de los invernaderos

Las edificaciones de cristal construidas para proteger a las plantas en su crecimiento son llamadas invernaderos. El vidrio permite que entre la luz del sol, al mismo tiempo que evita que el calor de la luz del sol escape. El cuidador del invernadero suministra de agua y de un buen suelo para que las plantas tengan todo lo necesario para crecer.

Una buena razón para tener invernaderos es que las plantas se pueden plantar a principios de primavera mientras todavía hace frío afuera. Cuando se instala el calor y ya no hay peligro de heladas, las plantas se pueden transplantar del invernadero a un jardín al aire libre. Los tomates y el repollo (col) son dos vegetales que a menudo se cultivan a principios de la primavera protegidos en el invernadero.

Los invernaderos también hacen posible que podamos tener flores y verduras frescas durante todo el año. En los meses en que escasean ciertos productos que crecen al aire libre, el dueño de un invernadero pueden vender las flores o verduras cultivadas en él.

Muchos experimentos se hacen con plantas en los invernaderos. A partir de estos experimentos los científicos han descubierto muchas cosas sobre lo que las plantas necesitan para crecer bien. También han encontrado una gran cantidad de enfermedades de las plantas.

En algunas partes del mundo la gente no conocería las orquídeas o las plantas de banano o los helechos gigantes, si no hubiera invernaderos. En los invernaderos, gracias a sus climas artificiales, pueden crecer plantas que no lo harían de forma natural en el lugar en que vivimos.

¿Qué es el jugo gástrico?

El jugo gástrico es uno de los jugos digestivos producidos en el estómago. Se trata de un líquido claro, incoloro, con un sabor salado y una reacción ácida. El jugo gástrico se produce en las células o glándulas gástricas, situadas en el revestimiento interior del estómago.

La cantidad secretada es grande, lo que equivale en peso al de una undécima parte del cuerpo humano al día. Sólo una parte del jugo gástrico está en el estómago en todo momento. Los ingredientes principales son tres: ácido clorhídrico, renina y pepsina. El primer elemento conserva los alimentos de la descomposición, disuelve los alimentos nitrogenados, y ablanda los tejidos. La renina cuaja la leche. La pepsina produce un cambio en los alimentos nitrogenados que los prepara para la absorción. Los aceites y grasas no son digeridos por los jugos gástricos. La mezcla del jugo gástrico y los alimentos produce un líquido grisáceo conocida como quimo.

Algo sobre los cuentos de hadas


Sabemos que no existen las hadas, pero la mayoría de nosotros hemos leído o nos han contado muchas historias sobre estas criaturas mágicas, así que tenemos más o menos una idea sobre su apariencia.

Nadie sabe cómo surgió el concepto de las hadas. Pero es fácil de adivinar. La gente veía cosas que sucedían que no alcanzaban a entender. «Algunas pequeñas criaturas que no podemos ver deben estar trabajando», se decían las personas a sí mismas. «Solo pueden salir de su escondite por la noche», argumentaban. «Y deben ser muy pequeñas o las escucharíamos.»

La idea de criaturas diminutas e invisibles con poderes mágicos no surgió sólo en una parte del mundo. Se ha encontrado en casi todas partes. Hay muchos cuentos de hadas con sus variantes en cada país. En el medio rural en Irlanda se cree todavía en las hadas. Las llaman "la gente pequeña".

En los cuentos ingleses de hadas, estas tienen un rey y una reina. El rey es Oberon. La reina es Titania. Ambos reinan en el país de las hadas.

El primer libro de cuentos de hadas para niños fue publicado en Francia en 1697. La historia de Cenicienta estaba en ese libro.

No todas las hadas en los cuentos son buenas. En la historia de la Bella Durmiente, un hada malvada lanzó un hechizo que puso a la princesa a dormir durante muchos años.

Muchos cuentos de hadas tratan sobre elfos, duendes y gnomos. Estas criaturas suelen vivir cerca de los hogares de la gente, o en los bosques y prados cercanos. A menudo juegan travesuras a los paseantes.