Esterilizar los alimentos consiste en destruir todos los microbios que contienen para poder conservarlos indefinidamente. También se esterilizan los instrumentos de cirugía que deben ser empleados en una operación.
Esterilizar consiste en hacer desaparecer todo rastro de vida microbiana de un producto o de un objeto. Se puede esterilizar utilizando productos desinfectantes, como el alcohol, el agua oxigenada o el mercurocromo. También los rayos ultravioletas y su producción de ozono son poderosos esterilizantes. La estufa y el autoclave esterilizan. Las conservas alimenticias esterilizadas en un autoclave son cocidas previamente. Determinados elementos es mejor pasteurizarlos a fin de que no pierdan su sabor (aunque pasteurizados se conserven menos tiempo que esterilizados).
Métodos de esterilización
Métodos físicos: Calor húmedo (en autoclave de vapor), Calor seco (en horno de esterilización), Flama directa, Incineración, Aire caliente, Pasteurización, Ebullición, Vapor, Tyndalización, Radiación, Radiación ionizante, Radiación no ionizante.
Métodos químicos: Alcoholes, Etanol, Alcohol isopropílico, Aldehídos, Formol, Glutaraldehído, Fenoles, Fenol (Ácido carbólico), Xilenol, Óxido de etileno, Peróxido de hidrógeno.
¿En qué consiste la pasteurización?
Pasteurizar determinados alimentos, como la leche o la cerveza, consiste en destruir los fermentos y microbios que contienen sin alterar su sabor. Este procedimiento permite conservarlos frescos mucho más tiempo.
Las conservas en lata son productos cocidos y hervidos a fin de destruir los gérmenes que podrían alterarlos. No obstante, también se pueden destruir por medio del calor los microbios y fermentos de la leche o de la cerveza sin necesidad de ebullición previa y, en consecuencia. sin tener que modificar el sabor del producto en crudo. Basta con someterlos, durante cierto período de tiempo, a una temperatura de cincuenta o sesenta grados para que queden destruidos los gérmenes nocivos y se pueda prolongar, de forma considerable, su conservación. La leche pasteurizada se conserva perfectamente en recipientes herméticos.
Las cámaras de pasteurización con presión (como la que se muestra en la foto) sirven para la pasteurización rápida de platos preparados en envases con papel de aluminio. El resultado supone la duplicación de la conservabilidad, sin la pérdida del sabor ni la frescura del color.
Las conservas en lata son productos cocidos y hervidos a fin de destruir los gérmenes que podrían alterarlos. No obstante, también se pueden destruir por medio del calor los microbios y fermentos de la leche o de la cerveza sin necesidad de ebullición previa y, en consecuencia. sin tener que modificar el sabor del producto en crudo. Basta con someterlos, durante cierto período de tiempo, a una temperatura de cincuenta o sesenta grados para que queden destruidos los gérmenes nocivos y se pueda prolongar, de forma considerable, su conservación. La leche pasteurizada se conserva perfectamente en recipientes herméticos.
Las cámaras de pasteurización con presión (como la que se muestra en la foto) sirven para la pasteurización rápida de platos preparados en envases con papel de aluminio. El resultado supone la duplicación de la conservabilidad, sin la pérdida del sabor ni la frescura del color.
La desinfección
Para evitar el contagio hay que matar los microbios portadores de gérmenes de enfermedades. Por ello deben desinfectarse los objetos que han tocado los enfermos y los locales en que han vivido.
Al igual que la esterilización, la desinfección forma parte de las medidas antisépticas exigidas por la higiene colectiva. Se puede desinfectar de diferentes maneras: mediante el calor producido por ciertas estufas, determinados vapores activos que destruyen la vida microbiana. rayos ultravioleta, irradiación atómica, productos antisépticos, etc. La desinfección de llagas y heridas es indispensable para su curación: mientras que el alcohol constituye un remedio enérgico pero doloroso. el agua oxigenada y el mercurocromo son dos productos eficaces que no producen dolor alguno.
Los productos desinfectantes se aplican sobre objetos inanimados, como instrumentos y superficies, para tratar y prevenir las infecciones. Entre los desinfectantes químicos del agua más habituales se encuentran el cloro, las cloraminas, el ozono. La desinfección del agua también puede ser física cuando se emplea la ebullición, la filtración y la irradiación ultravioleta.
Al igual que la esterilización, la desinfección forma parte de las medidas antisépticas exigidas por la higiene colectiva. Se puede desinfectar de diferentes maneras: mediante el calor producido por ciertas estufas, determinados vapores activos que destruyen la vida microbiana. rayos ultravioleta, irradiación atómica, productos antisépticos, etc. La desinfección de llagas y heridas es indispensable para su curación: mientras que el alcohol constituye un remedio enérgico pero doloroso. el agua oxigenada y el mercurocromo son dos productos eficaces que no producen dolor alguno.
Los productos desinfectantes se aplican sobre objetos inanimados, como instrumentos y superficies, para tratar y prevenir las infecciones. Entre los desinfectantes químicos del agua más habituales se encuentran el cloro, las cloraminas, el ozono. La desinfección del agua también puede ser física cuando se emplea la ebullición, la filtración y la irradiación ultravioleta.
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