Tebas (Grecia)

Una insignificante población, a 70 Km al NO. de Atenas, se encuentra hoy en el lugar que fue el asiento de una de las más antiguas y grandes potencias de Grecia, la gran ciudad de Tebas. De la antigua ciudad, sólo se ven ahora unas cuantas ruinas en Cadmea, la acrópolis de la anti­gua Tebas, llamada así por Cadmo, el mitológico fundador.

   Tebas se encuentra en la parte central de Beocia, en una región fértil y de bien irrigadas tierras, pero de atmósfera cargada de neblina. De los beocios, decían sus vecinos los atenienses que eran tristes como su aire; y su poca agilidad discursiva llegó a ser proverbial. Sin embargo, contaron con escrito­res como el poeta Píndaro y el historiador Plutarco, y con muchos guerreros famosos.

¿Por qué cambia la Luna?

   El satélite que acompaña a la Tierra, la Luna, órbita a la Tierra una vez cada 27.3 días —aproximadamente una vez cada mes—. No pro­duce luz por sí misma, pero brilla debido a que se encuentra iluminada por el Sol. Cuando la Luna se encuentra cercana al Sol, no podemos ver su lado iluminado y por ello queda invisible. Pero a medida que se aleja de él, gradual­mente se ve más su superficie iluminada. Así, parece que "crece" a partir de un semicírculo hasta formar un disco completo (Luna llena), para decrecer inmediatamente hasta llegar otra vez al semicírculo.
   Mientras la Luna órbita, mantiene siempre uno de sus lados dirigidos hacia nosotros. Por ello, hasta que la primera nave espacial llegó a ella, los hombres nunca habían visto el lado más alejado de la Luna.

¿Por qué explotan los volcanes?

   Los volcanes brotan sobre la superficie cuando la roca fundida, llamada magma, ceniza calien­te y gas escapa desde el manto. Finalmente, desde lo que podría ser una simple grieta en el piso, un volcán puede convertirse en una mon­taña elevada, como el volcán Vesubio mostra­do en la ilustración.
   Cuando este gran volcán explotó en el año 79 casi sepultó a Herculano y a otras dos ciudades romanas levantadas en las cercanías. Los ro­manos pensaron que el volcán había muerto, pero sólo estaba silencioso. Los volcanes que explotaron por completo hicieron daños aún más grandes, como el Krakatoa en 1883. Este provocó una marejada muy grande que ahogó cuando menos a 40 000 personas.






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