Torcuato Tasso


   Torcuato Tasso (1544-1595). La historia de este gran poeta italiano es una tragedia romántica. Nació en Sorrento en el período de la historia ita­liana en que la riqueza y el poder del país estaban en manos de muchos príncipes o duques, cuyas cor­tes eran, no sólo centros de lujo, sino también de arte y de saber, verdaderos emporios de cultura. En aquel tiempo, era costumbre que los poetas, artistas y eruditos frecuentasen dichas cortes; de esta suer­te, aseguraban su vida, pero perdían la libertad para seguir sus propias inclinaciones y corrían la suerte o los vaivenes de la fortuna de sus mecenas. El pa­dre de Torcuato también era poeta y había sufrido tantas vici­situdes en su vida de cortesano, que resolvió que su hijo siguiera una profesión más segura, y mandó al joven a la Universidad de Padua para que estudiara Derecho; pero Tasso se dedicó más a la Filosofía y a la poesía. Antes de cumplir los 18 años, había escrito su Einaldo, poema ro­mántico sobre la his­toria de Carlomagno, de tal originalidad, que su padre se vio obliga­do a permitirle que siguiera su inclinación y se dedicara a la poe­sía. Sucedió esto en Bolonia en 1563.

¿Cuál es la diferencia entre masa y peso?

   Aunque tendemos a confundirlos, la masa y el peso son dos conceptos que, si bien están muy relacionados, son diferentes. La masa puede definirse como la cantidad de materia que tiene un cuerpo, o bien, como una medida de la resistencia de un cuerpo a ser acelerado, frenado o desviado de su trayectoria; es decir, es una medida de la inercia del cuerpo. El peso es la fuerza con la que la Tierra jala a un cuerpo hacia su centro.
   La masa es una característica intrínseca del cuerpo mientras que el peso depende del lugar donde se encuentre. Por ejemplo, la masa de un cuerpo es la misma aquí que al nivel del mar o en el Polo Norte, la Luna, Júpiter o el espacio interestelar, mientras que su peso no es el mismo en ninguno de estos lugares: en la Luna pesa como la sexta parte que en la Tierra, mientras que en el espacio interestelar pesa prácticamente nada.

¿Quién fue el padre de los fe­rrocarriles?

   Se tiende a considerar a George Stephenson como el inventor de la locomotora. En realidad no fue él quien construyó la primera, pues su paisano Richard Trevithick fue el auténtico precursor en ese campo, dado que en 1803 una locomotora ideada y construida por él fue em­pleada en el arrastre de mineral de hierro en las minas de Coalbrookdale y tres años más tarde otra locomoto­ra construida por Trevithick arrastra­ba en otra factoría de Gales 10 to­neladas de mineral y setenta perso­nas a la velocidad de 6 km por hora a lo largo de 14 km. Sin embargo, Trevithick nunca pen­só en el ferrocarril como un medio de transporte público. George Ste­phenson, por el contrario, sí que lo pensó, y ello es quizá la causa de que se hiciera más popular que Trevithick y se le atribuya la paternidad de la primera locomotora. A los dieciocho años, George Ste­phenson no sabía leer. Cuando tenía trece había dejado de cuidar vacas para entrar a trabajar en la mina en la que acababa de morir su padre. No había ido a la escuela y nadie había tenido tiempo para enseñarle a leer. Sin embargo, a los dieciocho años, con sus primeros ahorros se compró el libro que describía detalladamente la máquina de vapor de Watt. Tuvo que ahorrar más para pagar las clases nocturnas que le daba un viejo maes­tro y, así, pronto pudo leer el libro de Watt. Las máquinas eran la pasión de Stephenson. Y a su reconocida capacidad para, entenderlas y repa­rarlas se fue sumando su voluntad de construirlas algún día. Stephenson se casó a los veintiún años, pero al nacer su primer hijo, un año después, su mujer murió. Stephenson tuvo que hacer de padre y madre del pequeño Robert mien­tras en sus escasas horas libres estudiaba y hacía cálculos y bocetos. Cuando el chico pudo ir a la escuela y traer libros a casa, padre e hijo estudiaron juntos. En pocos años la tenacidad de George Stephenson dio sus frutos: fue nombrado inge­niero constructor de la mina de Killingworth.