Teócrito y sus "idilios"


   Idilio es un vocablo de origen griego con el que se designa la composición poética tierna y delicada­mente amorosa desarrollada en un medio pastoril o campestre. Pero en griego, significaba algo más simple: euadrito, pequeño cuadro de vida. Parece que el siracusano Teócrito era uno de los discípulos de Filetas de Cos, el cultivador de la elegía culta. En la isla de Cos, y en aquel ambiente literario, el poeta de Siracusa y algunos compañeros suyos for­maron un grupo de boukóloi o pastores, cultivadores un tanto artificiosos de un nuevo e interesante géne­ro de poesía en el siglo ni antes de Jesucristo.

   Sin embargo, los 30 Idilios de Teócrito son algo excepcional y extraordinario, verdadera poesía líri­ca que traza los perfiles de un camino que habrán de recorrer Virgilio, Garcilaso de la Vega y otros muchos. El poeta griego lleva al campo las costum­bres y maneras refinadas de la ciudad, pero no ol­vida la noble sencillez campesina, por lo que el ar­tificio queda reducido al mínimo y el encanto se conserva. ¿Los escribió su autor en su juventud, en la época de sus estudios en Cos? ¿Nació en Cos y no en Siracusa? Problemas son éstos que no están resueltos definitivamente. Pero con seguridad, nos encontramos ante el caso del joven que produce algo no superado ya en el resto de su existencia.

¿Quién inventó en realidad el teléfono?


   Dice un antiguo proverbio árabe que el espíritu del viajero llega a los lugares dos o tres días después que el cuerpo. Naturalmente, el prover­bio nació en una época en la que las comunicaciones entre los hombres se realizaban de una forma bastante diferente a la de nuestros días. El espacio y el tiempo tienen, sin duda, en la época de los viajes espa­ciales, un significado distinto e incluso se ha llegado a inventar un artilugio que, en cierto sentido, ha puesto en cuestión el citado proverbio. Este artilugio es ese aparatito que hoy existe en todos los lugares del mundo y a través del cual puede mantenerse una conversación con un interlocutor que esté situado a kilómetros y kilómetros de distan­cia: el teléfono.

¿Por qué se seleccionan las plantas?

   Cuando el hombre prehistórico pasó de la recolección a la agri­cultura, ya efectuaba una selección involuntaria entre las plan­tas.

   Con los cereales, por ejemplo, recogía más gustoso las espigas que estaban erguidas que las caídas. Cuando empezó a cultivar las plantas, se inclinó a guardar las semillas de las que producían más, o de aquellas cuyas partes comestibles eran las más de­sarrolladas. El problema es el mismo hoy en día. La selección consiste en aislar o crear variedades que presentan un cierto número de cualidades. Ésta puede ser una cuestión de sabor, color, precocidad, facilidad de manipulación o resistencia a las enfermedades.