Historia del comercio de especias

Comercio de especias y guerras originadas por su posesión

   Las especias orientales fueron, en otro tiempo, una mercancía de alto precio en Europa. Por el deseo de poseerlas se originaron diversas guerras y se em­prendieron temerarias expediciones ha­cia los países productores. Cuando, en 1289, el veneciano Marco Polo regresó de su viaje a China y enu­meró la gran cantidad de especias que había encontrado, el comercio con Orien­te despertó gran interés, iniciándose un activo tráfico entre Oriente y Occiden­te, con Venecia como centro más im­portante. A mediados del s. XV, los turcos acabaron con este tráfico, termi­nando, con ello, la época de esplendor de Venecia.

¿Por qué se construyen embalses?

   La vasta cantidad de agua retenida por un embalse puede accionar las enormes turbinas de una hidroeléctrica. El agua de un embalse también puede ser utilizada para regar las regiones donde no llueve mucho por medio de canales y, por último y no menos importante, la presa puede regular el curso de un río reteniendo las aguas de las crecidas y liberándolas en los meses de sequía.
   Los embalses  o presas se construyen en los cur­sos importantes de agua o en lagos y constituyen reservas de energía latente. El agua acumulada de las presas son utilizadas según las necesidades de la región, ya sea para regar las tierras cultivables, para evitar en las tormentas las crecidas de los ríos al regular su curso. La energía en potencia en esta gigantesca masa de agua se convierte también en energía motriz en las cen­trales hidroeléctricas.

Las veloces estrellas fugaces

   Durante todo el año, pero especialmente en las noches claras de agosto, es común ver de repente en el cielo unos objetos luminosos, conocidos como estrellas fugaces. Se trata de cuerpos sólidos que atraviesan la atmósfera a increíbles velocidades y se inflaman al entrar en contacto con el aire.
   El inmenso calor producido crea una gran luminosidad y hace que se consuman rápidamente, por lo cual muy pocos meteoritos consiguen caer en la superficie de la Tierra. Son fragmentos de asteroides o de cometas que se han desintegrado. Los meteoros, si son lo suficientemente grandes, pueden llegar intactos hasta la superficie del planeta donde reciben el nombre de meteoritos. Están compuestos principalmente de hierro y de níquel, y caen constantemente cada día en buen número alrededor del globo terrestre. Afortunadamente para nosotros, los cuerpos que se transforman en estrellas fugaces son en su mayoría muy pequeños, no mayores que un grano de arena.