El avión no tiene ni la forma ni la potencia que le permita alejarse suficientemente de la Tierra para llegar hasta el espacio exterior. Algunos cohetes lo consiguen porque están construidos especialmente para ello.
El hombre siempre ha soñado con imitar a los pájaros, que vuelan por los aires. Las alas de éstos son al mismo tiempo el motor que los hace avanzar y el plano que los sostiene. Los aviones tienen un motor y alas. Pero no pueden alcanzar determinada altura, donde el aire es tan escaso que ya no los sostiene. Por encima de diez o quince kilómetros, el avión moderno encuentra una especie de techo: de ahí que no pueda abandonar la atmósfera terrestre. Pero el cohete, con alas o sin ellas, gracias a su forma y a su motor de reacción, está construido para desplazarse donde no hay aire.
La triste historia de Hsi y Ho
Un día, hace ya mucho tiempo, un dragón hambriento intentó comerse el sol. El emperador de China y su pueblo estaban aterrorizados. Primero, un bocado pequeño fue tomado de un lado del sol. Luego un cuarto, un medio, y, finalmente, todo el sol se había ido, y no había quedado más que un anillo de luz blanca en el espacio negro, donde antes había estado el sol.
Los temerosos pero inventivos chinos, sabían qué hacer. Empezaron a correr de un lado a otro, gritando desafíos y amenazas contra el dragón, al mismo tiempo que tocaban tambores, que golpeaban gongs y otros instrumentos hasta que el dragon se alejó asustado. El sol se salvó, pero el emperador, ahora más enfadado que asustado, ordenó que los astrónomos imperiales, Hsi y Ho, fueran decapitados por no advertirle a tiempo del ataque del dragón.
Desde hace mucho tiempo existe una canción anónima que se puede decir que es el epitafio de los dos astrónomos:
La historia no es más que un mito, los nombres de los dos supuestos astrónomos se derivan de la madre mítica del sol, la diosa Hsi Ho. Saber la fecha en que se observó el primer eclipse solar es incierto. Pero de acuerdo con los huesos del oráculo Shang (huesos animales con inscripciones), los chinos registraron un eclipse en 1217 antes de Cristo Los eruditos chinos más tarde explicaron que la luna había ocultado, (o comido) brevemente al sol.
Los temerosos pero inventivos chinos, sabían qué hacer. Empezaron a correr de un lado a otro, gritando desafíos y amenazas contra el dragón, al mismo tiempo que tocaban tambores, que golpeaban gongs y otros instrumentos hasta que el dragon se alejó asustado. El sol se salvó, pero el emperador, ahora más enfadado que asustado, ordenó que los astrónomos imperiales, Hsi y Ho, fueran decapitados por no advertirle a tiempo del ataque del dragón.
Desde hace mucho tiempo existe una canción anónima que se puede decir que es el epitafio de los dos astrónomos:
Aquí yacen los cuerpos de Hsi y Ho,
Cuyo destino, aunque triste, era visible:
Morir por no prever
Un eclipse que era invisible.
La historia no es más que un mito, los nombres de los dos supuestos astrónomos se derivan de la madre mítica del sol, la diosa Hsi Ho. Saber la fecha en que se observó el primer eclipse solar es incierto. Pero de acuerdo con los huesos del oráculo Shang (huesos animales con inscripciones), los chinos registraron un eclipse en 1217 antes de Cristo Los eruditos chinos más tarde explicaron que la luna había ocultado, (o comido) brevemente al sol.
¿Qué son los trastornos abdominales?
Todo el mundo ha tenido alguna vez trastornos abdominales. Las afecciones gástricas e intestinales y otras enfermedades del aparato digestivo son las dolencias que el médico encuentra más frecuentemente en su consulta. Malas digestiones, catarros gástricos (gastritis) o intestinales (endoenteritis), estreñimiento o diarrea amargan la existencia del hombre que vive en tensión. En Europa, un 6 % de los hombres y un 2 % de las mujeres padecen, en alguna época de su vida, ulcus gástrico o duodenal. Es bien sabido que el estómago es muy sensible a la ansiedad, la intranquilidad y a otras muchas influencias exteriores. Se sabe que la provisión de sangre a la mucosa gástrica, así como al tubo digestivo en general, que está regida por el sistema nervioso autónomo, se reduce con las emociones y se supone que la mucosa del estómago tiene menor resistencia a sus propios jugos y puede sobrevenir la úlcera. También la secreción de jugos gástricos —especialmente ácido clorhídrico— puede incrementarse más de lo que puede tolerar una mucosa normal.
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