Historia de los barcos

El hombre se ha servido de botes y de balsas desde mucho antes de los comienzos de la historia. Ahuecaba troncos de árbol o ataba varios troncos juntos. Poco a poco fue sintien­do la necesidad de construir embarcaciones más grandes. Fue ese el principio del arte de la construcción de buques. Experimentó el hombre con diversas formas de cascos. Los aprendió a hacer con muchas piezas y a unirlos con tanto in­genio que el agua no podía filtrarse. Mejoró los medios de impulsar y dirigir las naves.
barcos de remo
Los primeros barcos de los egipcios y más tarde de los griegos y de los romanos eran galeras. La galera tenía una vela muy grande y múltiples remeros, por lo común escla­vos, a ambos costados. Las ga­leras de combate tenían mayor número de remeros.
También los vikingos fue­ron grandes constructores de barcos. Naves como ésta cru­zaban el Atlántico varios si­glos antes de Colón.
En el Surpacífico, los po­linesios construían catamara­nes, canoas gemelas en las que podían viajar 200 personas. El mástil, la vela y la superestruc­tura se hallaban en una plata­forma que unía a las dos ca­noas. En sus catamaranes los polinesios surcaban el Océano Pacífico.
La edad de oro de los barcos de vela fue la de las goletas clíper. Los clípers llevaban el comercio a todo el mundo Al­gunos solían recorrer hasta 400 millas náuticas por día.
El junco chino es un bar­co de vela cuyo diseño ha sido el mismo desde hace muchos siglos. Son de poco calado, de manga ancha y de velamen fá­cil. Los juncos todavía se em­plean hoy en día para pescar, comerciar y vivir.
El Clermont fue el primer vapor que tuvo éxito.
Los primeros barcos propulsados exclusivamente por vapor fueron los de paletas.
Actualmente, los barcos propulsados con energía nuclear pueden dar la vuelta al mundo sin reabastecerse de combustible.

¿Por qué son importantes las plantas?

  Una de las tareas más importantes tanto de las plantas como de los animales, es obtener alimento. Los más de los animales encuentran su alimento siguiendo a las plantas o a los otros animales que se comen. Así se mantienen vivos.
  Las plantas tienen una forma distinta de alimentarse. Pue­den permanecer en un solo lugar y, no obstante, comer.
  La forma en que la planta obtiene su alimento es tan im­portante para todos los animales y todas las personas de la Tie­rra, como lo es para la planta misma. Las plantas verdes no se comen a otras plantas o animales para alimentarse. Hasta ahora, las plantas son los únicos organismos del mundo que pueden fabricar alimento de materias primas: del agua, unos cuantos minerales y un gas llamado dióxido de carbono que se encuentra en el aire que respiramos.
  Por supuesto, algunos animales sólo comen la carne de otros animales. Pero probablemente esos otros animales se ali­mentan de plantas. Sin plantas no habría animales —no ha­bría carne. Las plantas verdes son organismos maravillosa­mente bien diseñados, máquinas completas en sí mismas, de las que depende el mundo entero para su alimentación

Los diferentes usos del talco

  Aunque la forma más común en la que se emplea el talco es la del polvo que suaviza la piel, los principales usos de este mineral son indus­triales: sus tres cuartas partes se utilizan en la fa­bricación de pintura, tejas vidriadas o brillantes, objetos de cerámica, materiales para techar, papel y caucho. Para la fabricación de polvos de toilette y otros cosméticos, se emplea una cantidad de talco relativamente pequeña.
  El talco (H2Mg3[SiO3]4) es un silicato de mag­nesio hidratado. Es el más blando de todos los mine­rales; el número 1 de la escala de dureza de Mohs, con la que se determina la dureza relativa de los minerales. El talco puro se rompe fácilmente en delgadas y transparentes láminas de un color gris plateado o blanco-verdoso, con un brillo de perla. Se endurece un poco en contacto con el aire; no se altera por la elevación de temperatura y retiene bien el calor.