¿Cómo está hecho el polen?


  Todas las plantas superiores se re­producen por medio de semillas que se desarrollan en la flor cuando ésta es fecundada. Los órganos más im­portantes de la flor son los estam­bres y las anteras que producen el polen, aquel fino polvo amarillo que se pega a los dedos cuando se toca la parte interior de una flor. Estos minúsculos granos amarillos, que con tanta abundancia producen las flores, son uno de los más valiosos elementos que existen en la natu­raleza, pues encierran el secreto de la vida de las plantas. Los granos del polen son los que provocan la fecundación de los óvu­los al llegar al pistilo situado por encima del ovario. Si examinamos el polen al microscopio, observare­mos que los granos presentan dis­tintas formas que varían según las plantas. Los hay ovalados, cilindri­cos y redondos. Algunos terminan en pequeñas puntas, otros ligera­mente en gancho y otros en forma de media luna.
  Si proceden de plantas cuya polini­zación se produce por medio del viento, son más pequeños y presen­tan formas más aplanadas, al obje­to de poder volar con mayor facili­dad. Si, por el contrario, están des­tinados a ser transportados por los insectos, son más pegajosos y de mayor tamaño.

¿Cuáles son riesgos de las grasas hidrogenadas?

  Las grasas hidrogena­das (o ácidos transgrasos) presentes en las margari­nas y en muchos otros alimentos procesados no sólo pueden causar estra­gos en el corazón, sino elevar el riesgo de cálculos biliares, afirman expertos del Centro Médico de la Universidad de Kentucky y de la Facultad de Medi­cina de la Universidad Harvard. En un estudio de 46,000 hombres realizado durante 14 años, se ob­servó que los que ingerían unos 4.5 gramos de grasas hidrogenadas diariamente corrían un riesgo de pade­cer cálculos biliares 23% mayor que quienes sólo ingerían 1.4 gramos diarios (muchas personas llegan a ingerir alrededor de 6 gra­mos al día).
Casi todos los cálculos biliares son concreciones de colesterol que se for­man en la vesícula biliar; pueden ser muy dolorosos y llegar a causar cáncer en ese órgano. Chung-Jyi Tsai, autor del estudio, señala que las grasas hidro­genadas pueden aumentar el riesgo de que se formen cálculos porque reducen la concentración de coles­terol "bueno" —lipoproteínas de alta densidad— en el organismo.
  Como no se ha deter­minado con precisión la cantidad de grasas hidro­genadas que una persona puede ingerir sin riesgos diariamente, los profesio­nales de la salud aconse­jan limitar al mínimo su consumo.

¿Qué hay detrás de las afirmaciones de que el nuevo acelerador de partículas en Europa puede crear agujeros negros que podrían destruir la Tierra? ¿Debería preocuparnos?

  Antes de que el Gran Colisionador de Hadrones se pusiera en marcha en 2008, cerca de Ginebra, Suiza, algunos científicos predijeron que algunas de sus colisiones de protones de alta energía tendrían el potencial de producir microscópicos agujeros negros. Debido a la preocupación por las ramificaciones de tales microagujeros negros, dos hombres presentaron una demanda en Hawai afirmando que las medidas de seguridad en las instalaciones se habían abordado de manera inadecuada.
  Pero incluso si un microagujero negro hubiera sido creado — un escenario que el físico Wesley Smith, de la Universidad de Wisconsin-Madison, llama improbable — serían demasiado débiles como para causar ningún problema y se desvanecerían casi de inmediato.
  "Cuando se intenta aplastar un mosquito con las dos manos, se crea más energía en ese momento que en una colisión en nuestras instalaciones", dice Smith, quien está involucrado en los experimentos.
  Puesto que la atracción gravitacional de un agujero negro está relacionada con su energía, estos pequeños objetos hipotéticos tendrían muy poca energía para arrastrar cualquier cosa hacia ellos.
  Además, dice, colisiones similares de partículas están ocurriendo todo el tiempo en la naturaleza, como sucede con los rayos cósmicos de alta energía que bombardean continuamente la Tierra y su atmósfera. "Si se crearan agujeros negros que fueran peligrosos para la Tierra, no estaríamos aquí".
  No hay evidencia científica que de motivo a alguna preocupación. "Ninguna de las personas que entienden de física están realmente preocupadas y encuentran todo esto más bien divertido." Añade Smith.