¿Por qué es el océano salado?

   La salinidad del mar proviene de los minerales disueltos, especialmente sodio, cloro, azufre, calcio, magnesio y potasio, dice Galen McKinley, profesor de ciencias atmosféricas y oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison.
   La sal del océano tiene orígenes antiguos. Mientras la Tierra se formaba, los gases arrojados de su interior liberaban iones de sal que llegaron al océano a través de la lluvia o los escurrimiento de la tierra.
Ahora, la salinidad de los océanos es básicamente constante. "Los iones no están siendo eliminados o reemplazados en una cantidad apreciable", dice McKinley. "La eliminación y las fuentes de suministro que existen son muy pequeñas y el depósito es tan grande que los iones se quedan simplemente en el agua." Por ejemplo, dice, "Cada año, los escurrimientos de la tierra sólo agregan un 0,00005 por ciento del total de sales marinas. "
   En los lagos, el ciclo relativamente rápido del agua y de sus sales disueltas mantiene el agua fresca - una gota de agua y sus iones se quedará en el Lago Superior por cerca de 200 años, en comparación con los 100 a 200 millones años en el océano. "Incluso si existe una acumulación de un ion de sal en un lago, se lava con rapidez", explica McKinley.
   La sales marinas, sin embargo, no tienen a donde ir. "Los iones que fueron puestos allí hace mucho tiempo se las han arreglado para quedarse", dice McKinley. "Hay evidencia geológica de que la salinidad del agua ha permanecido igual por lo menos los últimos mil millones de años."

¿Por qué tenemos uñas anchas?


   Las uñas son esencialmente versiones aplanadas de garras, y han evolucionado en todos los primates (incluidos los seres humanos) para dar soporte a la punta de los dedos anchos, dice John Hawks, profesor de antropología de la Universidad de Wisconsin-Madison.
   Monos, simios y lémures pasan mucho tiempo en los árboles, y los dedos amplios les ayudan a darles el poderoso agarre necesario para subir los troncos y colgar de las ramas.
Por supuesto, otros animales, como gatos y ardillas, trepan a los árboles, también. Pero lo hacen con sus garras, y no por medio de asirse de las ramas como hacen los primates. "Es básicamente una estrategia diferente para escalar", dijo Hawks.
   Como los primates, los humanos no sólo heredamos dedos amplios, pero los nuestros son aún más anchos que los de nuestros parientes más cercanos, como los chimpancés y  orangutanes, dice Hawks. La razón de esto se remonta a los días en que el hombre usó herramientas por primera vez: las piedras que se chocan para hacer herramientas requieren de un control muy fuerte.
   Aunque las uñas amplias han servido muy bien a los primates, Hawks también nos recuerda que "las garras son mejores para algunas cosas." Es por eso que, además de las uñas, los lémures han mantenido una garra para el aseo de su piel. Un lemur, el aye-aye, ha mantenido incluso dos, una de las cuales se encuentra en el extremo de un dedo largo y huesudo.
   El aye-aye utiliza esta garra para arrastrar los insectos y las larvas fuera de sus escondites. Intente hacer eso con una uña.

¿Cómo nació la bombilla eléctrica?


   El gran inventor Thomas A. Edison, había observado que existen unos cuerpos a través de los cuales fluye con mayor facilidad la energía eléctrica (buenos con­ductores), y otros que oponen cier­ta resistencia a su fluido (malos conductores). Se percató también de que algunos de estos últimos se calentaban al pasar la corriente, hasta tornarse incandescente. Un filamento de carbón, por ejem­plo, adquiría gran luminosidad al ser atravesado por la corriente, pero el fenómeno duraba muy poco porque el carbón ardía rápidamente al en­trar en contacto con el oxígeno del aire.
   Edison pensó entonces en la posi­bilidad de llevar a cabo un experi­mento en el interior de una bola de cristal de la que, por medio de una bomba, se hubiera extraído el aire. Esta vez la luminosidad del filamen­to duró más. Había nacido la pri­mera lámpara de incandescencia. La instalación doméstica de una bombilla eléctrica es muy sencilla: se precisan dos hilos para conducir la corriente a la lámpara, uno de los cuales está interrumpido. A am­bos extremos de la interrupción se aplica un aparatito cuya misión es la de cerrar y abrir el circuito. Este aparato es el interruptor.