¿Cómo funciona el radar?

   Todos hemos oído, por lo menos al­guna vez, el eco de nuestra voz. Sa­bemos que el eco lo producen las ondas sonoras que, al tropezar con un obstáculo rebotan igual que una pelota lanzada contra una pared. A las ondas radiofónicas les ocurre lo mismo: si las lanza un poderoso transmisor y tropiezan con un obs­táculo, rebotan y pueden ser capta­das por el aparato receptor. Dado que se conoce la velocidad de pro­pagación de dichas ondas, es posi­ble saber la distancia a que se encuentra el obstáculo encontrado en su camino. Así funciona el radar. El nombre del aparato es una sigla inglesa derivada de las palabras RA-dio Detecting And Ranging (detec­ción y localización por medio de la radio). Hoy en día el radar encuen­tra aplicación en todas partes: sirve en los aeropuertos y centros de lan­zamiento de misiles (para guiar a los aparatos), en los centros espa­ciales (para seguir a los satélites) y también en los barcos y aviones (para la navegación automática).




¿Cuándo nació la Cruz Roja In­ternacional?

   Si el encuentro de Balaklava nos recuerda las gloriosas y románti­cas gestas del pasado, la batalla de Solferino nos conduce cruelmen­te a la realidad de una guerra que destruye despiadadamente tanto a hombres como a medios. Junto a la orilla occidental del Mincio se en­cuentran presentes, aquella mañana del 24 de junio de 1859, el empera­dor francés Napoleón III, el rey de Cerdeña Víctor Manuel II y el em­perador de Austria Francisco José. El ejército franco-piamontés y el austríaco están equilibrados en cuanto al número de hombres, y avanzan el uno contra el otro dis­puestos a aniquilarse. La contienda es despiadada, con profusión de combates aislados, pero no por ello menos violentos. Los austríacos, obligados a dividir sus fuerzas, para hacer frente a los italianos en San Martino y a los franceses en Solferino, van per­diendo constantemente terreno. La artillería francesa, que ya desde las guerras napoleónicas constituía el punto fuerte del ejército, desbarata las largas filas blancas de la infan­tería austríaca.
   La batalla arrecia encarnizadamen­te, pero al final, bajo el empuje de los zuavos argelinos, Francisco José se ve obligado a ordenar la reti­rada más allá del Mincio. Sobre el campo de batalla quedan más de 40.000 hombres. Napoleón se apre­sura a proponer un armisticio a los austríacos, quienes lo aceptan de buen grado. El banquero suizo Henri Dunant. que se encontraba acci­dentalmente en el campo de batalla de Solferino, queda tan hondamente impresionado ante aquel destrozo de vidas humanas que empieza a concebir los principios que consti­tuirán el origen de la Cruz Roja In­ternacional. De una terrible matan­za nacía el sentido de la solidaridad humana.

¿Cuál es el circuito de Fórmula 1 más difícil?

   El más difícil de los circuitos de Gran Premio es el de Mónaco Desde 1929, esa carrera se lleva a cabo en la primavera por las calles de la ciudad y del puerto, que ese día están cerradas a la circulación. Bordea el mar sobre más de un kilómetro.
   El circuito mide 3 312 m. Consta de 11 curvas muy cerradas y de varias cuestas escarpadas. Una de ellas, situada frente a la estación de tren, tiene una pendiente de 7.3%, o sea que sube 7.30 cm cada 100 m. Los coches la recorren a más de 250 km/h.
   Los pilotos tienen que dar 76 vueltas al circuito, lo que repre­senta una distancia de 251.7 km. Se ha calculado que durante la carrera los pilotos hacen en promedio 1 600 cambios de velocidad, lo que corresponde aproximadamente a un cambio de velocidad cada 5 segundos.
   A causa de su dificultad, el circuito de Mónaco es donde los coches corren más lentamente. Hay muchas curvas, subidas, bajadas. Constantemente hay que estar disminuyendo la velocidad, acelerando, frenando y teniendo cuidado de no caer al mar, que está muy cerca.