¿Existe el abominable hombre de las nieves?

En los macizos del Himalaya, sobre 13.000 pies de altura, la nieve es tan espesa y el viento que sopla es tan helado, que parece increíble que ninguna criatura viviente pueda haber habitado jamás en esa área. Pero hay una cantidad cada vez mayor de historias que refutan esta teoría. «El coronel L. A. Waddel estaba explorando las laderas del Monte Everest, el pico más alto del mundo, en 1887. Cuando descendió él informó haber encontrado huellas de pisadas no identificadas. Tres años más tarde, otro alpinista informó haber visto las pisadas nueva­mente. Esta vez estaban a una altura de 2.500 metros. Los rastros iban hacia arriba y desaparecían entre las rocas. Soldados rusos dije­ron haber disparado y matado un ser similar en las montañas de su país en 1925.»

¿Por qué originalmente el testigo acompañaba a la novia y no al no­vio?

En la antigüedad, el testigo asistía a la boda fuertemente armado ya que su deber era permanecer junto a la novia y protegerla contra otros hombres que pudieran querer raptarla. Los guerreros que querían una novia propia salían con sus compa­ñeros para arrebatar la novia a su novio... Por esta razón, también, los escandinavos solían casarse bajo la protección de la noche. Se dice que detrás del altar mayor de una de las iglesias suecas había lanzas y antorchas. Esto ayudaba al testigo en su arriesgada tarea, ya que las armas y la iluminación permitían detectar y repeler a posibles secuestradores.
Sólo cuando, a través de los años, el peligro de que la novia fuera raptada desapareció, el testigo acompañó al novio y las damas de honor a la novia.

¿Cuál es el origen de la flor blanca que usa el novio en el ojal?


En tiempos de los anglosajones, los hombres que acompañaban al novio ajustaban sus chaquetas, que entonces no tenían botones, con una tira que pasaban a través de los ojales de la solapa. Estaban convencidos de que el nudo que ataban no sólo aseguraba sus vestimentas alrede­dor del cuello, sino que, también, y más importante, actuaba como un talismán amoroso, uniendo mágicamente al novio y a la novia. Aun cuando las chaquetas modernas tienen botones, eliminando de este modo la necesidad de tiras para ajustarlas, el ojal, sin embargo, se ha conservado. La flor blanca que en la actualidad colocan en él los miembros masculinos del cortejo nupcial, conserva el sentido del original talismán amoroso, agregándosele un conjuro por la ferti­lidad.