¿El hielo del Ártico puede aplastar a un barco?

Muchos capitanes de barcos a lo largo de la historia han encontrado que la respuesta a esta pregunta es afirmativa.

No fue hasta el siglo XX que los hombres aprendieron a construir barcos que podiesen resistir el poder aplastante del hielo del Ártico. Uno de los casos más famosos de un barco que fue reducido a astillas por el hielo es el del Jeannette, un vapor que zarpó de San Francisco el 8 de julio de 1879, para explorar el Ártico.

Menos de dos meses más tarde, el barco fue rodeado y atrapado por una bolsa de hielo en el Océano Ártico. Poco a poco, el hielo acumuló presión contra los costados del buque.

Tomó casi dos años, pero en junio de 1881, el Jeannette finalmente fue totalmente triturado, y se hundió. Su tripulación fue relativamente afortunada. Más de la mitad de ellos escapó para contar la historia.

¿Cuándo empieza la temporada de huracanes?

En el Atlántico, la temporada de huracanes se extiende desde el primero de junio hasta el último día del mes de noviembre, aunque la mayoría de los huracanes se producen de agosto a noviembre.

A los huracanes se les dan nombres.

Los nombres le facilitan a la Oficina Meteorológica seguir sus huellas, sobre todo si hay varios huracanes formándose por el mismo tiempo.

Hasta hace poco, los huracanes siempre se les daba nombres femeninos, pero muchas personas se opusieron a esta costumbre porque no era lógico que las tormentas destructivas siempre debieran ser llamadas por el nombre de una mujer.

A partir de 1 de junio de 1981, el método de nombrar los huracanes cambió. Ahora, los nombres de varones se alternan con los nombres de las mujeres.

¿Qué es una erupción (llamarada) solar?

Una llamarada o erupción solar es una gran explosión en la superficie del Sol que libera enormes cantidades de radiación. La radiación emitida por las erupciones solares pueden afectar a la ionosfera de la Tierra e interrumpir las comunicaciones por radio en la Tierra.

Los vientos solares son el flujo constante de partículas cargadas eléctricamente enviadas por el Sol.

Cuando el Sol está tranquilo, estas partículas se mueven hacia la Tierra a una velocidad de 480 kilómetros por segundo. Cuando el Sol tiene una erupción, las partículas de viento solar llegan a la Tierra al doble de su velocidad normal, bloqueando la transmisión de radio, afectar el campo magnético de la Tierra, y volver locas a las brújulas magnéticas.

Como consecuencia del viento solar, el Sol se pierde grandes cantidades de masa cada segundo.