Los sonidos se deben a la vibración de determinados cuerpos, por ejemplo, cuerdas tensadas y pulsadas y lengüetas metálicas excitadas por medio de un chorro de aire. En nuestra laringe hay dos ligamentos que ciertos músculos pueden tensar o destensar a voluntad: son las llamadas cuerdas vocales. Por acción del aire espirado (y del aspirado) esas cuerdas vibran y producen sonidos que la boca y los labios modulan y articulan. Algunos grandes cantantes poseen cuerdas vocales extraordinariamente flexibles, que producen sonidos de bajo o de tenor.
El tamaño de los pliegues vocales varía con el sexo, la estatura, la cantidad de masa corporal y la edad de las personas. En el hombre adulto, la longitud de las mismas oscila entre 17,5 mm y 25 mm y en la mujer adulta, estas oscilan entre 12 y 17,5 mm de longitud.
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