El origen de dos amuletos de buena suerte

   Tres teorías sobre el origen de la superstición de la herradura del caballo:

  1. San Dunstan, herrero de oficio, encontró el Demonio a su puerta. El Diablo pretendía que lo herrase. Dunstan, reconociendo al «malvado», lo amarró y puso manos a la obra causando grandes dolores a su cliente. El Diablo se puso a gritar pidiendo misericordia y Dunstan lo soltó, aunque sólo cuando el Diablo le prometió no volver a entrar nunca en una casa protegida por una herradura. 
  2. Las brujas cabalgaban en esco­bas porque tenían un miedo mortal a los caballos. De ahí que la he­rradura de caballo sea un buen hechizo protector contra las brujas. 
  3. Las herraduras son de hierro, metal de la buena suerte y tienen forma de cuarto lunar, que también es signo de prosperidad.


   El origen de la pata de conejo como amuleto de buena suerte.
El hombre admiraba antiguamente al conejo: su astucia en la caza, su habilidad para ocultarse bajo tierra, sus en­cuentros con otros conejos en las noches de luna. El hombre se sentía particularmente admirado ante su velocidad, consecuencia de sus po­derosas patas traseras. El conejo pasó a convertirse en signo de bue­na suerte y su pata trasera en codiciado amuleto.