Marqués de La Fayette


   En 1776 había empezado la guerra de independencia en los Esta­dos Unidos de América. Las trece co­lonias americanas peleaban por ganar su libertad. George Washington era su cau­dillo. Su ejército no se hallaba bien pre­parado ni contaba con buen armamento. La perspectiva, en 1777, no parecía muy brillante, pero en aquel año, un joven de la nobleza de Francia vino en su ayuda: el marqués de La Fayette (1757-1834).
   Llevaba consigo un barco bien equipado y un grupo de buenos soldados. Pronto llegó a ser uno de los mejores oficiales de Washington. Durante la guerra, La Fa­yette hizo un rápido viaje a Francia, y regresó con dinero y más soldados. Es po­sible que los norte
americanos no hubieran ganado la guerra sin su eficaz ayuda.
Marqués de La Fayette era su título. En realidad, se llamaba Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier. Su familia era rica, y durante su niñez, pudo tener todo el dinero que deseara. Pero en cuanto llegó a los dieciséis años de edad, decidió ser soldado. Apenas contaba con veinte años cumplidos cuando llegó a América.
   Al final de la guerra, La Fayette regresó a Francia, entonces ya conmovida hasta sus cimientos por la famosa Revolución de 1789 contra la monarquía. A pesar de su bien probado amor por la libertad, su con­dición de miembro de la nobleza hizo que se le tuviera encarcelado cinco años, hasta que Napoleón lo puso en libertad.