El lúpulo

planta de lúpulo
   El lúpulo es una planta que generalmente se in­cluye en la familia de las moráceas canaboideas y que desde el siglo VIII se cultiva extensa­mente en Alemania para la fabricación de cer­veza. Desde esa época tomó progresivo incre­mento su uso hasta convertirse su cultivo en importante industria. La utilidad del lúpulo reside en que sus flores contienen una sustan­cia fragante amarillenta llamada lupulino que es muy estimada para aromatizar la cerveza y como sedante en medicina. La planta también se cultiva con fines ornamentales.

   El lúpulo se da comúnmente en las zonas templadas de la América del Norte y del Sur, Europa y Asia. Las especies más conocidas son el Humulus lupulus, que incluye las variedades comerciales, y el Humulus japonicus, originario del Lejano Oriente, que carece de lupulina y es planta de jardín. Todas las plantas son en­redaderas perennes, cuyas partes verdes y aé­reas mueren en otoño e invierno y vuelven a retoñar en primavera. Tienen tallos espinosos de tres a cinco metros de largo, hojas rudas y lobuladas y flores de color amarillo verdoso, que se distribuyen en panojas apiñadas. Las flores masculinas y femeninas aparecen sepa­radas en diferentes plantas. Solamente las úl­timas tienen valor comercial. El lupulino se presenta en pequeños granulos en la base de las flores femeninas, las cuales se recogen en cuanto maduran, que es en verano o al prin­cipio del otoño. En la fabricación de cerveza el lúpulo se macera con el licor de malta en proporción adecuada para evitar la obtención de una bebida demasiado amarga.

   El lúpulo varía considerablemente en sabor, según el clima y suelo en que crece la planta. La calidad más fina que se produce en Europa es la de Bohemia. En todo caso, requiere un suelo profundo, con buen desagüe y mucha hu­medad durante la época de crecimiento, que es el verano. Las matas se plantan generalmente en montecitos a unos dos metros y medio de dis­tancia. A medida que los brotes crecen, se los adapta a tutores de palo o alambre. Es ne­cesaria mucha labor manual en el cultivo y cuidado de las siembras. En otoño se recogen las inflorescencias a mano y se llevan a los secaderos o estufas, donde las operaciones se realizan con mucha precaución para conservar lo más posible el aroma del material. El lúpulo seco, se empaca en balas y se almacena o distribuye.