¿Cómo se forman las moléculas?

   Si los átomos de los cuerpos simples no se unieran, forman­do las moléculas de los cuerpos compuestos, no existiría en el mundo más que un centenar de sustancias y, por ende, prác­ticamente no habría vida. En cambio, aquellos están capa­citados para unirse entre sí merced a una fuerza que se denomina afinidad química. Hay átomos dotados de gran afinidad, por ejemplo los de oxígeno e hidrógeno; hay otros que, por el contrario, se muestran más estables, permane­ciendo aislados.

   ¿De qué depende la afinidad de los átomos y, en conse­cuencia, la posibilidad de cons­tituir moléculas?
Pongamos por ejemplo a dos átomos diferentes, el oxígeno y el argón. En derredor de un núcleo cen­tral de cualquier átomo giran partículas cargadas de electricidad: los electrones. En el átomo de oxígeno los electrones de la órbita exterior son seis, en el correspondiente al argón son ocho. Los átomos que poseen en la órbita externa ocho electro­nes son estables, o sea que se encuentran equilibrados y no se unen a ningún otro elemento. Están en esta condición los llamados "gases nobles" (neón, argón, criptón y xenón). Todos los otros átomos tratan de completar el número de los electrones hasta lograr la configuración de los "gases no­bles". Así, por ejemplo, los átomos que tienen un sólo elec­trón en su órbita externa se combinan con los que tienen siete. Esto da origen a todos los fenómenos químicos.

   El sodio (Na) tiene un electrón en su órbita exterior (en lugar de 8) y se combina con el cloro (Cl) que posee 7. A consecuencia de ello se forma la molécula de cloruro de so­dio (sal comestible). Entre todos los átomos hay cuatro que, a través de sus combinaciones alternadas, forman las moléculas más importantes para nuestra vida: el carbono (C), el oxígeno (O), el hidrógeno (H) y el nitrógeno (N).

   Los átomos de estos elementos tratan de integrar en su órbita externa la cantidad de 8 electrones, y por eso precisamente llenan sus vacíos con el más pequeño y difundido de los átomos: el de hidrógeno, dotado de un solo electrón.

   De esta manera forman las moléculas de los compuestos fundamentales de la naturaleza: agua (H20), amoníaco (NH3), metano (CH4).

   De la unión ulterior de éstos derivan los tres componentes de los organismos vivos: las grandes moléculas de los car­bohidratos (azúcares y almidones) las grasas y las proteí­nas, constituidas por decenas y aún centenares de átomos.


Cloruro de sodio (sal de mesa)