Las epidemias

    Las enfermedades son provocadas por los microbios. Si el contagio alcanza, a la vez, a muchos enfermos de una misma región, es que existe una epidemia. Las grande epidemias son auténticas catástrofes.

   Ciertas enfermedades contagiosas pueden provocar epidemias si no se han tornado las más elementales precauciones (que además son obligatorias): desinfección del enfermo, de su ropa interior, de las personas que con el conviven y, en caso necesario, aislamiento del contagioso. Los terremotos, las guerras, las inundaciones, al hacer imposible la aplicación de medidas inmediatas de higiene, pueden desencadenar epidemias mortales: cólera, tifus, peste. fiebre amarilla, etc. En 1918, la gripe ocasionó en Europa mas de un millón de muertes.

Aunque por su etimología griega (Demos significa pueblo), la palabra epidemia se aplica originalmente a las enfermedades que afectan a los humanos, es de uso frecuente también en el lenguaje cotidiano para hablar de las enfermedades que afectan a grupos de animales (zoonosis).

¿Qué provoca los escalofríos?

   Un escalofrío es un temblor que sacude todo el cuerpo. Es ordenado por el cerebro a los músculos cuando tenemos frío. Estos movimientos musculares involuntarios nos ayudan a entrar en calor.

   El calor del cuerpo proviene principalmente de las combustiones lentas que se producen en los músculos. Algunas células nerviosas de nuestro cerebro reaccionan y hacen reaccionar a nuestro cuerpo cuando la temperatura de este baja de forma peligrosa para nuestra salud. Provocan movimientos musculares involuntarios que producen calorías y determinan la elevación inmediata de la temperatura de nuestro cuerpo. Los escalofríos provocados por la fiebre colaboran con su aportación calorífica en la lucha contra la infección y sus microbios.

   La conocida "piel de gallina" se asocia con la sensación de frío. En el caso de poblaciones nativas de Siberia, se ha descubierto que estas presentan adaptaciones genéticas al frío que le ayudan a que la grasa corporal produzca calor de forma directa sin necesidad de tener que tiritar.

¿Por qué nos da fiebre?

   Cuando gozamos de buena salud, la temperatura de nuestro cuerpo es, aproximadamente, de 37 grados. Cuando estamos enfermos, aumenta: decimos que tenemos fiebre.

   El aumento de la temperatura del cuerpo humano constituye una señal de alarma que anuncia la enfermedad. Por lo general, dicho aumento es debido a un acrecentamiento de la actividad de la nutrición, reacción necesaria contra la acción de los microbios, que tiende a reducir la temperatura de nuestro cuerpo. Es una sana reacción de nuestro organismo. La fiebre suele ir acompañada de una aceleración de los latidos del corazón y de escalofríos, encargados de hacer subir la temperatura del cuerpo. Una persona con fiebre debe cuidarse.


Signos clínicos de fiebre

Inicio (estado frío o de escalofríos)
Incremento de la frecuencia cardiaca.
Incremento de la frecuencia y la profundidad respiratoria.
Temblores que se deben al incremento de contriciones y tensión músculo-esquelética.
Quejas de sensación de frío.
Aspecto de “piel de gallina” debido a la contracción de los músculos erectores del pelo.
Detención de la sudoración.
Aumento de la temperatura corporal.


Curso
Ausencia de escalofríos.
Piel que se nota caliente.
Sensación de no tener ni frío ni calor.
Incremento del pulso y la frecuencia respiratoria.
Deshidratación de leve a severa.
Ligera somnolencia, incapacidad para descansar, o delirio y convulsiones debido a irritación de las células nerviosas.
Apatía, debilidad y dolores musculares debido al catabolismo proteico.
Sudoración.
Disminución de los escalofríos.
Posible deshidratación.