Frases famosas sobre el dinero

Mi sueño es el de Picasso; tener mucho dinero para vivir tranquilo como los pobres. Frase de Fernando Savater

Quien cambia felicidad por dinero no podrá cambiar dinero por felicidad. Frase de José Narosky

No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo. Frase de Alejandro Dumas

Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero. Voltaire

Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás. Frase de Benjamin Franklin

El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza. Sir Francis Bacon

Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae. Frase de Confucio

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto! Frase de Groucho Marx

El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso. Frase de Mahatma Gandhi

El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad. Frase de Noel Coward

No gastes tu dinero antes de ganarlo. Frase de Thomas Jefferson

El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa. Frase de George Bernard Shaw

Cuando se dice que el dinero no hace la felicidad se alude, evidentemente, al de los demás. Frase de Sacha Guitry

El oro es como las mujeres, que todos dicen mal de ellas y todos las desean. Frase de Lope de Vega

El dinero es como un brazo o una pierna: o se usa o se pierde. Frase de Henry Ford

Frases famosas sobre Dios.

Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas. —Frase de Miguel de Cervantes

El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir. —Frase de Albert Einstein

Cuando Dios borra, es que va a escribir algo. —Frase de Jacques Benigne Bossuet

Cuando todos te abandonan, Dios se queda contigo. —Frase de Mahatma Gandhi

Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios. —Frase de Madre Teresa de Calcuta

Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas. —Frase de Victor Hugo

Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta. —Frase de Santa Teresa de Jesús

Dios mira las manos limpias, no las llenas. —Frase de Publio Siro

Si Dios no existiera, sería necesario inventarlo. —Frase de Voltaire

Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista. —Frase de San Agustín

Temo a Dios, y después de Dios temo principalmente al que no le teme. —Frase de Muslih-Ud-Din Saadi

Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía. —Frase de Arthur Schopenhauer

Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos. —Frase de Benedicto XVI

No hay poder que no venga de Dios. —Frase de San Pablo

La Comunicacion satelital



   Para las nuevas generaciones ver por televisión eventos que están ocurriendo en el otro lado del mundo, a miles de kilómetros, no es sorprendente; pero hace unas décadas esto era un sueño. Antes de 1950 la gente se enteraba de los acontecimientos en otras ciudades, países o continentes mucho después de que ocurrían. Significaba un proceso lento, la transmisión no era instantánea: primero se filmaba el hecho, los rollos de película se empaquetaban y se enviaban a su destino por vía aérea o barco, para después transmitirlo por la televisora local.
   Esta tardanza provocó la inquietud de los científicos por encontrar la forma de realizar transmisiones instantáneas a otras partes del mundo. Así, y retomando la idea del Arthur C. Clarke, escritor de ciencia ficción que imaginó aparatos colocados en la órbita terrestre capaces de captar y transmitir señales de audio y video a estaciones terrestres, fue como se empezaron a desarrollar los primeros satélites artificiales.
   El primer intento fue el artefacto ruso Sputnik I, que fue colocado en órbita a 950 kilómetros de la Tierra. Maás tarde, en 1962, la NASA puso en el espacio el primer satélite de teletransmisiones, el Telstar, con el que fue posible la transmisión del asesinato y funeral de John F. Kennedy. Tal fue el impacto de estos enlaces instantáneos, que 600 millones de personas vieron el lanzamiento y el alunizaje del Apolo XI.