¿Qué es el sadismo?

   Desarrollo de sensa­ciones sexuales de placer ante la práctica de crueldades o la simple imaginación de las mismas. La palabra procede de Francia y fue instituida en recuerdo del escritor Marqués de Sade. Las relaciones entre la voluptuosidad y el dolor son conocidas desde hace mucho tiempo; en las mismas activi­dades sexuales normales hay al­go de sadismo, como la conver­sión de besos en mordizcos, de las caricias en arañazos y de los mismos en pellizcos; en este as­pecto, tales actos no pueden con­siderarse como una anomalía se­xual. Pero la producción de dolor como único medio para lograr la excitación voluptuosa es definiti­vamente una anormalidad, afortu­nadamente muy poco frecuente en la mujer. El origen del sadismo debe buscarse en un trastorno men­tal profundo que exige el trata­miento de un psiquiatra. Es de particular interés social las mani­festaciones femeninas de sadismo larvado, consistente en el maltra­to de los niños por sus maestras o institutrices.

¿Qué es un enlace metálico?

   En la mayoría de los metales las moléculas se unen formando cristales, en los cuales los electrones más externos de cada átomo son compartidos por todo el cristal. De esta manera puede verse la estructura como iones metálicos cargados positivamente, formando una red cristalina, rodeados por una nube de electrones libres. Estos electrones libres son los responsables de que en general los metales sean buenos conductores del calor y la electricidad.


Enlace metálico



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¿Cómo actúa una bomba atómica?


   Igual que en un reactor nuclear, pero sin intervenir ningún control y con una violen­cia instantánea, en la explosión de una bomba atómica se produce una reacción en cadena. Para provocarla, basta reunir bruscamente en el artefacto, por medio de un detonador, dos trozos de un ele­mento físil (que sólo puede ser un elemen­to pesado: uranio o plutonio) y cuyo con­junto supera una determinada masa críti­ca, del orden de los 10 kg. La potencia de la bomba A es enorme, ya que equivale a la de varias decenas de millares de tone­ladas de trinitrotolueno, explosivo muy temido.
   La explosión de una bomba termonuclear ("encendida" por una bomba atómica) si­gue un proceso completamente distinto. No se produce fisión de elementos pesa­dos, sino fusión de elementos ligeros: hidrógeno o tritio (isótopo del hidrógeno). Esta fusión provoca la formación de helio y es acompañada por una liberación de energía mucho más considerable que en el caso de la bomba A: la potencia de una bomba termonuclear, o bomba de hidró­geno, es mil veces mayor que la de la bomba atómica actual, que supera los efectos apocalípticos de los artefactos que estallaron sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿Cuáles son estos efectos? Son tan variados como terribles. En primer lugar, la explosión produce un relámpago que ciega instantáneamente a cualquiera que la mire o mantenga los ojos cerrados dirigidos hacia ella. Al mis­mo tiempo, actúa la terrorífica ráfaga pro­ducida por la expansión, que puede des­truir los edificios circundantes en un radio de 1 km, mientras que, en la misma ex­tensión de terreno, todo es aniquilado y consumido. En un radio de 10 km se pro­ducen también muchos daños. Después de la explosión, se desencadenan radia­ciones mortales. Además, un gran nú­mero de cuerpos formados en el transcur­so de la fisión se vuelven radiactivos y producen lluvias radiactivas, largo tiempo contaminadoras.