¿Qué planeta podría flotar en el agua?



   Saturno, el segundo planeta en tamaño, es famoso por sus anillos. Estos se encuentran formados por millones de trozos de hielo. Los astrónomos solían creer que había cuatro anillos, con una separación entre sí de 275 000 kilómetros. Pero la nave espacial Voyager, ha mostrado que realmente hay miles de peque­ños anillos.
   El diámetro de Saturno es de 120 000 kiló­metros. Órbita al Sol cada 29½ años, pero un día dura sólo 10½ horas. Como Júpiter, está formado principalmente de gas, pero es mu­cho menos denso. De hecho es tan ligero, que teóricamente podría flotar en un gran océano.

Los experimentos


   Se dice con frecuencia que Galileo, el famoso sabio italiano, es el padre de la ciencia moderna, porque seña­ló un nuevo camino para la investigación científica: el método experimental.
   Experimentar significa probar o ensayar algo. Actualmente, parece muy natural ha­cerlo; todos los niños y jóvenes realizan muchos experimentos en sus clases de ciencias. Pero en la época de Galileo, se creía que los escritores de la antigüedad habían dicho ya todo cuanto se podía decir respecto a las ciencias.
   Actualmente, los experimentos son parte importante en casi todas las ciencias. Algunos experimentos constituyeron el punto de partida de una rama de la ciencia, como los de Pasteur, para la microbiología, y los de Mendel para las leyes de la herencia.
   La experimentación, para que sea útil, debe hacerse con sumo cuidado. No se puede confiar en unos cuantos hechos ais­lados. El científico repite cientos de veces sus experimentos y lleva registros cuida­dosos de sus resultados.
   Esto es particularmente cierto en el caso de nuevos medicamentos; antes de que se pongan a la venta son sometidos a pruebas durante meses y a veces años.
   Los experimentos en cirugía son los más importantes que hoy se realizan. Pero tam­bién lo son los que se hacen para conver­tir el agua del océano en agua potable, para obtener nuevos alimentos y para combatir la polución del aire y del agua.
   La humanidad espera grandes cosas de los experimentos que se realizan para la aplicación de la energía atómica a fines pacíficos y para los viajes espaciales.

La televisión en color

   Al principio, las pantallas de televisión sólo podían ofrecer imágenes en blanco y ne­gro. Por medio de dispositivos nuevos, también se han llegado a transmitir imá­genes en colores. Para ello se ha recurrido al principio del análisis y de la síntesis tricromática de los colores, que es el mis­mo utilizado en fotografía y en cinema­tografía. Tres colores fundamentales —el azul, el verde y el rojo— pueden recons­tituir, adecuadamente dosificados y mez­clados, los diversos colores de una imagen cualquiera, incluso en sus matices. Su­pongamos que se utilizan (como se hizo en un principio) tres cámaras en las que se han dispuesto, respectivamente, unos filtros de color azul, verde y rojo. De este modo se transmitirán simultáneamente, en tres ondas portadoras distintas, las tensiones eléctricas recogidas a la salida de las cámaras. En la recepción, tres os­cilógrafos darán tres imágenes que, pro­yectadas sobre una misma pantalla a tra­vés de tres filtros (azul, verde, rojo), formarán una sola imagen que reproducirá los colores del original. Sin embargo, esta solución es complicada y presenta numerosos problemas técni­cos. Éstos han sido eliminados gracias a otros sistemas más ingeniosos, como el sistema alemán PAL o el sistema francés SECAM, que permite, según el tipo de receptor de que se disponga, captar el mismo programa en color o en blanco y negro.