Estos aviones de combate, no sólo eran rápidos y bien armados, sino que también su maniobra era muy eficiente. Es decir, podían virar rápidamente a altas velocidades, para sorprender a los aviones enemigos. Esta mezcla de velocidad y maniobrabilidad en los Spitfire, les dio la victoria tanto sobre los bombarderos, como sobre los aviones caza.
¿Qué fue el Spitfire?
Estos aviones de combate, no sólo eran rápidos y bien armados, sino que también su maniobra era muy eficiente. Es decir, podían virar rápidamente a altas velocidades, para sorprender a los aviones enemigos. Esta mezcla de velocidad y maniobrabilidad en los Spitfire, les dio la victoria tanto sobre los bombarderos, como sobre los aviones caza.
Las exportaciones
Una de las funciones más importantes del comercio internacional es enviar mercancías de un país a otro.
Se llama exportador al país que las envía e importador al que las recibe. Este comercio existe sólo en sociedades con cierto grado de progreso. No se conocía entre los grupos humanos primitivos. Entonces cada tribu o cada familia producía sólo lo suficiente para satisfacer sus propias necesidades.
Para que un país pueda exportar cereales, por ejemplo, deberá tener una agricultura desarrollada. Entre los antiguos, los fenicios y los árabes se dedicaron a llevar mercancías de un país a otro, ya no sólo accidentalmente, sino como una profesión. Las exportaciones en gran escala fueron hechas después por los venecianos, que practicaban el comercio entre Europa y Asia. Cuando se abrieron las rutas marítimas para las Indias y después para el Nuevo Mundo, los mayores comerciantes y navegantes fueron los portugueses y los españoles. Más tarde, los holandeses, franceses e ingleses.
En la actualidad, el mundo entero mantiene el comercio entre todos los países, y la riqueza de cada nación puede medirse por la cantidad, la calidad y la organización de sus exportaciones. La exportación de los productos naturales y sobre todo de los productos transformados por la industria es el medio normal de hacer llegar al país exportador el oro extranjero o la moneda internacional que regula el comercio mundial.
Se llama exportador al país que las envía e importador al que las recibe. Este comercio existe sólo en sociedades con cierto grado de progreso. No se conocía entre los grupos humanos primitivos. Entonces cada tribu o cada familia producía sólo lo suficiente para satisfacer sus propias necesidades.
Para que un país pueda exportar cereales, por ejemplo, deberá tener una agricultura desarrollada. Entre los antiguos, los fenicios y los árabes se dedicaron a llevar mercancías de un país a otro, ya no sólo accidentalmente, sino como una profesión. Las exportaciones en gran escala fueron hechas después por los venecianos, que practicaban el comercio entre Europa y Asia. Cuando se abrieron las rutas marítimas para las Indias y después para el Nuevo Mundo, los mayores comerciantes y navegantes fueron los portugueses y los españoles. Más tarde, los holandeses, franceses e ingleses.
En la actualidad, el mundo entero mantiene el comercio entre todos los países, y la riqueza de cada nación puede medirse por la cantidad, la calidad y la organización de sus exportaciones. La exportación de los productos naturales y sobre todo de los productos transformados por la industria es el medio normal de hacer llegar al país exportador el oro extranjero o la moneda internacional que regula el comercio mundial.
La útil invención del telégrafo
La invención del telégrafo eléctrico es debida al norteamericano Samuel Morse. También ideó éste el célebre código que lleva su nombre, en el cual la combinación de puntos —señales breves— y de rayas —señales largas— representan las letras del alfabeto.
Para expedir un mensaje bastaba recurrir a un manipulador conectado a la línea telegráfica. Estaba constituido por una lámina metálica provista de una punta colocada frente a un contacto, también metálico. Al apretar sobre la lámina se establecía una conexión entre la punta y el contacto, y pasaba la corriente. El receptor comprendía un electroimán que, a cada paso de la corriente, apoyaba un estilete entintado sobre una banda de papel que se desenrollaba mediante un movimiento de relojería. El estilete marcaba un punto o trazaba una pequeña raya, según la duración del paso de la corriente.
Morse proyectó esta telegrafía electromagnética (a la cual deberían su salvación tantos barcos en apuros) a bordo de un buque en el que regresaba de Europa. Cuando desembarcó en Nueva York, sólo tuvo que construir el manipulador y el receptor, de los que ya tenía diseñado el croquis. Pero, por falta de dinero, hubo de esperar paciente y obstinadamente durante doce años hasta conseguir, el 28 de septiembre de 1837. llevar a cabo su primera transmisión: "¡Atención, Universo!" Posteriormente fueron apareciendo aparatos telegráficos cada vez más perfeccionados, como los de Wheaststone, Mugues y Baudot, hasta llegar a la aparición del teletipo.
Para expedir un mensaje bastaba recurrir a un manipulador conectado a la línea telegráfica. Estaba constituido por una lámina metálica provista de una punta colocada frente a un contacto, también metálico. Al apretar sobre la lámina se establecía una conexión entre la punta y el contacto, y pasaba la corriente. El receptor comprendía un electroimán que, a cada paso de la corriente, apoyaba un estilete entintado sobre una banda de papel que se desenrollaba mediante un movimiento de relojería. El estilete marcaba un punto o trazaba una pequeña raya, según la duración del paso de la corriente.
Morse proyectó esta telegrafía electromagnética (a la cual deberían su salvación tantos barcos en apuros) a bordo de un buque en el que regresaba de Europa. Cuando desembarcó en Nueva York, sólo tuvo que construir el manipulador y el receptor, de los que ya tenía diseñado el croquis. Pero, por falta de dinero, hubo de esperar paciente y obstinadamente durante doce años hasta conseguir, el 28 de septiembre de 1837. llevar a cabo su primera transmisión: "¡Atención, Universo!" Posteriormente fueron apareciendo aparatos telegráficos cada vez más perfeccionados, como los de Wheaststone, Mugues y Baudot, hasta llegar a la aparición del teletipo.
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