¿Se puede crear la gravedad en el espacio?

   Será muy importante crear gravedad en cual­quier colonia espacial del futuro. Vivirán en esas colonias miles de hombres y mujeres or­dinarios. Aunque la ausencia de la atracción de la gravedad con la consecuente falta de peso puede ser motivo de diversión, trae consi­go muchos problemas.
   Pasarán muchos años antes de que se cons­truyan colonias espaciales; si se construyen alguna vez. Actualmente, algunos ya han su­gerido diseños. Una idea es la de construir la colonia dentro de una estructura en forma de anillo, o toro, como la cámara interior de una llanta. Se podrá crear la gravedad haciendo que el toro gire sobre su eje con la rapidez adecuada, en la misma forma que gira la Tie­rra. Entonces la fuerza de rotación atraería todo hacia la orilla exterior del toro. Para cual­quiera que esté dentro de la colonia,, "abajo" será hacia la orilla exterior y "arriba" será hacia el centro del toro. En el centro, desde luego, todo carecerá de peso. Por esto, esta área se usará para hacer materiales especia­les y para almacenaje; sección que estará uni­da al toro por medio de rayos, como una rueda. Los transbordadores entrarán a través de unas compuertas herméticas que se encontrarán en el centro, debiendo tener cuidado de eludir al toro que está girando y a sus rayos.

¿Quién fue Montesquieu?


   Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu (1689-1755). Escritor, filósofo e historiador francés, n. en el casti­llo de la Brede, donde vivió gran parte de su vida, cercano a Burdeos. Fue consejero del par­lamento de Burdeos (1711) y magistrado de la ciudad (1716).

   Las primeras publicaciones de Montesquieu fueron ensayos so­bre física e historia natural, pero pronto, obede­ciendo a su vocación, se dedicó al estudio de la historia, de la política y de la moral (Dissertation sur la politique des Romains dans la re­ligion, Eloge du duc de la Force, Vie du maréchal de Berwick, etc.). Su renombre se inicia con la publicación de las Cartas persas (1721), obra satírica en la que finge una corresponden­cia que dos persas mantienen desde París con amigos de Persia, para enjuiciar así, con ironía ligera y maliciosa, las instituciones y las costum­bres de la Europa de su tiempo. A pesar de su frivola apariencia, en ellas se vislumbra ya el carácter serio y profundo de las obras futuras de Montesquieu.

¿Qué es la barrera del sonido?

   Todo aeroplano en vuelo es un cuerpo productor de sonido, es decir, produce ondas sonoras. Estas se gan en el aire a una velocidad que oscila entre los 1.060 y los 1.224 kilómetros por hora, de acuerdo grado de enrarecimiento del aire en el estrato atmosférico en el cual se realiza el vuelo. Mientras la velocidad del aeroplano es inferior a los 1.060 kiló­metros por hora (velocidad infrasónica), las ondas sonoras generadas por el motor preceden al aparato mismo en razón de que son más veloces. Cuando el aparato alcanza los 1.060 kilómetros por hora iguala a la velocidad de las ondas sonoras; las ondas que él mismo produce no alcanzan a alejarse delante de él, porque el aparato tiene la misma velo­cidad. El aparato viene entonces a encontrarse sometido a una altísima suma de vibraciones, llamada "barrera del sonido", que pone a dura prueba la resistencia de la estructura del avión. Una vez superada la velocidad del sonido, el aparato no se encuentra ya sometido a la terrible acumulación de vibraciones, porque las ondas sonoras por él mismo producidas van siendo dejadas atrás. Los aviones proyectados para superar la barrera del sonido tienen formas muy aerodinámicas y se hallan dotados de solidísima estructura.


Avión de combate rompiendo la barrera del sonido