Bartolomeo Montagna



   Bartolomeo Montagna (1450-1523) fue un pintor italiano, el más eminente de la escuela de Vicenza, nacido en Brescia. Se lo ha conside­rado como discípulo de Andrés Mantegna, y aunque es indudable la influencia del gran maestro paduano en el estilo de Montagna, parece más bien que éste estudió pintura en Venecia bajo Alvise Vivarini y Juan Bellini. Vivió por muchos años en Vicenza, donde fun­dó escuela y ejecutó la mayor parte de sus obras, si bien también residió en Praglia y en Verona, ciudad en la que pintó frescos en la Iglesia de Santos Nazario y Celso y un re­tablo para la Iglesia de San Sebastián trasladado luego a la Academia de Bellas Artes de Venecia.
   Su obra de mayor importancia es el gran re­tablo de la Iglesia de San Miguel en Vicenza, "La Virgen y el Niño rodeados de santos" (1499), actualmente en la Pinacoteca Brera de Milán. Su hijo, Benito Montagna (1481-1558), se distinguió como grabador.

¿Qué es el efecto Doppler?

   Efecto Doppler: Cuando una fuente emisora de ondas se acerca o se aleja de nosotros (o nosotros nos acercamos o nos alejamos de ella), la frecuencia de las ondas que percibimos es diferente de la frecuencia de las ondas emitidas. A esto se llama efecto Doppler, y se debe al movimiento relativo entre la fuente y el observador. En el caso del sonido, todos hemos percibido alguna vez el efecto Doppler: cuando una ambulancia se acerca, el sonido es más agudo que cuando se aleja. Al acercarse, la frecuencia aumenta, y al alejarse, disminuye. También se da el efecto Doppler con la luz, pero para que sea notorio es necesario moverse a velocidades descomunales. En astronomía sí se ha logrado medir el efecto Doppler de la luz proveniente de algunos objetos del cosmos. Este efecto produce el corrimiento al rojo.

El sorprendente Cañón del Colorado

   A lo largo de millones de años, el río Colorado, erosionando la meseta de Arizona, ha excavado un valle de profundidad y forma sorprendentes: el Cañón del Colorado.
   Se hace difícil concebir que la corriente de un río haya podido erosionar las ro­cas hasta ese punto. Pero así es: el Co­lorado, en su irreductible perforación de una meseta de 2 000 metros, ha con­seguido abrir un valle profundo que al­canza en ocasiones los 1 800 metros. Las paredes del valle aparecen unas veces cortadas a pico; en otros casos forman gradas de color rojo o amari­llo. Los visitantes que descienden al fondo del Gran Cañón quedan impresio­nados por sus gigantescas proporciones y no dejan de tener presente que unas pocas horas de lluvia bastarían para que el nivel de las aguas se elevase algunos metros y, por tanto, sumergiese el camino que recorren...