La escalera de bomberos



   La alta escalera de los bomberos, desplega­da en unos instantes, no cede en pres­tigio al coche rojo y a su aguda sirena que reclama imperativamente la prioridad de paso.
   Hace falta gran dominio de sí mismo para trepar rápidamente por ella y, una vez lle­gado a su oscilante punta, atacar el fuego con la manga firmemente sujeta en las manos.
   Ya es conocido el valor de los bomberos, así como las condiciones atléticas de esos heroicos acróbatas de la protección civil. Las escaleras representan un papel muy importante en la extinción de los incendios de inmuebles. Permiten dirigir el chorro de agua sobre aquellos focos altos que sería difícil o imposible alcanzar desde el suelo. Las hay portátiles, manejables por un solo hombre (escalera corredera o escalera de gancho, que permite subir de piso en piso por la fachada del edificio). El aumento de la altura de las construccio­nes ha obligado a fabricar escaleras teles­cópicas cada vez más altas. Las hay de 30, 35, 40 y 45 metros, con mando mecánico, hidromecánico o eléc­trico, orientables y dotadas de múltiples dispositivos de seguridad. Están compuestas de varios planos corre­deros, de una tórrela que les sirve de so­porte mediante un eje, de un torno y de un mecanismo de maniobra. Pueden ser remolcables o estar montadas sobre un vehículo automóvil.

¿Qué es la radiación del calor?


   La radiación es uno de los tres mecanismos de transmisión del calor; los otros dos son la conducción y la convección. La radiación es el mecanismo mediante el cual, por ejemplo, nos llega la energía del Sol.
   Tanto en la conducción como en la convec­ción, el calor se transmite a través de un medio material, ya sea un cuerpo rígido o un fluido. Sin embargo, mediante la radiación puede transmitirse el calor a través del vacío. Entre el Sol y la Tierra esencialmente no hay nada, hay vacío y, sin embargo, el Sol nos envía sin cesar su calor a través de la radiación.
   La radiación consiste en ondas que un cuerpo caliente emite en todas direcciones. Estas ondas son electromagnéticas como la luz, pero pueden tener diferentes longitudes, incluyendo las de la luz, por supuesto. El Sol, por ejemplo, radia una buena cantidad de luz, pero también emite una buena cantidad de energía en otras frecuencias como el ultravioleta, el infrarrojo y las ondas de radio. De hecho es la radiación infrarroja la que más calor nos hace sentir cuando la recibimos.

El tatuaje en las culturas tradicionales


   El tatuaje o extra­ña forma de decorado de la piel es práctica de adorno personal extendida entre muchos pueblos semicivilizados. Consiste en tra­zar líneas, dibujos o señales in­delebles en la piel con fines decorativos.

   La palabra tatuaje procede de una voz tahití, tatáu, divul­gada por el capitán Cook en el siglo XVIII, que ha pasado a todos los idiomas.

   Algunos dibujos se hacen in­troduciendo bajo la piel un hilo teñido. Otros se hacen en ciertas razas de piel obscura por un procedimiento llamado de cica­trización o tatuaje de cicatrices. Esto se logra cortando o ex­coriando repetidamente la piel, de tal manera, que al volverse a unir los bordes de las heridas, dejan cicatrices. Muchas tribus africanas marcan a sus hijos en esta forma, para lo cual, frotan con ceniza de madera grandes heridas hechas en la cara o en el cuerpo; esto produce una in­flamación, que al cicatrizar, de­ja una coloración purpúrea. En algunas tribus, las mujeres no pueden contraer matrimonio hasta que han sido esmerada­mente tatuadas.