Ascensiones peligrosas


   Los alpinistas, cuando llevan a cabo as­censiones jamás realizadas anteriormente, se convierten en exploradores de las mon­tañas. Saben, por propia experiencia, que las cumbres más elevadas no son necesa­riamente las más difíciles de alcanzar. Desde luego, algunos gigantes del macizo del Himalaya, en Asia, que superan los 8 000 metros de altura, han tenido en jaque durante mucho tiempo a los escaladores: el Annapurna no fue coronado hasta 1950; el Everest, hasta 1953, y el Makalu, has­ta 1955. Sin embargo, cimas mucho me­nos elevadas son asimismo temidas; por ejemplo, la vertiente norte del Cervino, en los Alpes suizos, o la oeste de los Drus, en los franceses.

Teodosio "el grande" y sus hijos

   El español Flavio Teodosio fue el último gran emperador roma­no y vivió del 346 al 395. Hombre ponderado y ecuánime, político de gran capacidad y hábil diplo­mático, detuvo a los bárbaros en su marcha arrolladora, supo someterse a la Iglesia y utilizarla para consolidar su poder.

   Demostró desde su juventud grandes condiciones de caudillo militar junto a su padre, el conde Hono­rio. Como gobernador de Mesia (374), derrotó a los bárbaros de las cercanías del Danubio que habían invadido aquel territorio. Establecióse después en sus posesiones de Cauca (la actual Coca, en la pro­vincia española de Segovia, donde nació), y no pen­saba quizás en otras lides cuando fue llamado por el emperador Graciano para asociarlo al Imperio. Se encargó del gobierno de Oriente, luchó con suer­te diversa con los bárbaros y acabó pactando hábil­mente con los godos, a base de mutuo respeto y amistad; los godos quedaron sometidos y obtuvieron la protección de Teodosin, quien los trató en adelan­te con afecto y lealtad sin límites. Esto fue precisa­mente la causa del más reprobable de los hechos que cometió el emperador.

¿Qué es el cero absoluto?

   El cero absoluto es la temperatura más baja que idealmente podría existir. Es la temperatura a la que las moléculas de una sustancia dejan de moverse por completo. En la escala Celsius de temperaturas a la que estamos acostumbrados, el cero absoluto corresponde a -273.15 °C (273.15 grados bajo cero). En los laboratorios se han logrado obtener temperaturas casi del cero absoluto, tan sólo a unas cuantas millonésimas de grado de él. Podemos acercarnos al cero absoluto tanto como las nuevas técnicas nos lo permitan, pero jamás llegaremos a él.