¿Cómo descubrieron los Curie el elemento radio?

UN ELEMENTO MISTERIOSO
   Mientras los esposos Curie trabajaban en la Universidad, en la cámara oscura del modesto laboratorio parisiense del profesor Henri Becquerel, ocurrió un hecho extraordinario. Un paquete de sales de uranio que el profesor había dejado en la penumbra sobre una placa fotográfica la había im­presionado atravesando el papel que la envolvía. Becquerel intuyó inmediatamente que las sales de uranio emitían rayos espontáneamente; además, examinando la pechblenda, el principal uranífero, observó que éste manifestaba una acción fotográfica mucho mayor de la que pudiera haber correspon­dido a su contenido de uranio. Dedujo que la pechblenda debía contener otro elemento dotado de una fuerza de im­presión de las placas muy superior a la del uranio.

¿Cuándo quedó superada la con­cepción universal de Tolomeo?

   La de Tolomeo se consideró duran­te mucho tiempo una teoría perfec­ta e inmortal. Pero aproximadamen­te doce siglos más tarde, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543), estudiando el movi­miento de los planetas, llegó a la conclusión contraria: el centro del universo es el Sol, y los planetas, incluida la Tierra, giran a su alrede­dor. El científico polaco no pudo pro­clamar ante el mundo sus descubri­mientos, porque revolucionaban la ciencia oficial y hubieran provocado grandes disputas. Así pues, la nue­va teoría no pudo conocerse hasta después de su muerte. Las teorías heliocéntricas fueron recuperadas de nuevo a comienzos del siglo XVII por el alemán Johannes Kepler, quien las confirmó formulando las tres famosas leyes sobre el movi­miento de los planetas. Con el ita­liano Galileo Galilei, la teoría del heliocentrismo quedó plenamente demostrada.
   Galileo se sirvió del recientísimamente inventado telescopio, instru­mento fundamental para la observa­ción y la investigación. Todas estas teorías culminaron con el inglés Isaac Newton, quien descubrió la ley de la gravitación universal y explicó la causa de que los planetas giraran alrededor del Sol.

El mar Muerto, el punto más bajo de la Tierra

   El mar Muerto, es un gran lago salado situado en el Cercano Oriente, y que se extiende sobre parte de la frontera que separa Jordania de Israel.
   La superficie del mar Muerto se en­cuentra 416,6 metros por debajo de la de su vecino el Mediterráneo; los turistas que acuden a sus playas se encuentran en el punto más bajo de la superficie terrestre. El mar Muerto es un gran lago de casi 76 kilómetros de longitud por 16 km de anchura, for­mado por un agua excepcionalmente salada. La salinidad de las aguas del mar acostumbra ser de un 4 por ciento, mientras que en el mar Muerto alcanza la cifra increíble de un 26 por ciento. Un bañista flota sin necesidad de nadar y puede leer cómodamente el perió­dico mientras hace el "muerto". No obs­tante, esta abundancia de sal impide, como es lógico, todo tipo de vida en las aguas del mar Muerto, el cual, realmen­te, se hace acreedor de tal denominación.


.