Tucídides (460 a. C. — ¿396 a. C.?).
De ilustre ascendencia tracia y ateniense, Tucídides nació en Halimunta, uno de los cantones del Ática. Fue un gran historiador a juicio de todos, y el más grande entre los historiadores de todos los tiempos, a juicio de algunos. Se le pueden hacer objeciones parecidas a las que se le hacen a Píndaro, y puede utilizarse también aquí el símil de la roca de granito, enorme y grandiosa, pero tosca y ruda aún. Pese a ello, ninguno de los historiadores y poetas posteriores han alcanzado la fuerza, el vigor y la grandiosidad de Píndaro y Tucídides.
Fue caudillo militar y se encontraba auxiliando a los de Tasos con motivo de la guerra con Esparta, cuando fue llamado urgentemente desde la ciudad fortificada de Anfípolis, atacada por sorpresa por los espartanos. Pero llegó tarde y se perdió la fortaleza. El general fue acusado de negligencia ante el Consejo Superior de Atenas y no se presentó ante sus jueces; declarado culpable, pasó veinte años en el destierro, en Tracia, donde tuvo tiempo y ocasión de redactar su famosa Historia de la Guerra del Peloponeso, que se conserva en 8 libros y no pudo ser terminada a causa de la muerte del autor.
¿Por qué algunos aviones pueden posarse sobre el agua?
Unas grandes ruedas o tren de aterrizaje permiten a los aviones rodar sobre la pista de un aeropuerto. Cuando se reemplazan estas ruedas por flotadores, o cuando se transforma la carlinga en casco de nave, el avión puede deslizarse sobre el agua: se le llama entonces hidroavión.
Los hidroaviones están equipados con flotadores y con una carlinga especialmente estudiada para poder despegar o posarse en el agua. Al tomar velocidad, las acciones simultáneas del agua y del aire permiten al hidroavión levantarse un poco y no apoyar en el agua más que unas aristas situadas en el casco. Cuando la velocidad aumenta suficientemente, el aparato se eleva y se mantiene sobre las capas de aire por el efecto de sustentación de las alas.
Los hidroaviones están equipados con flotadores y con una carlinga especialmente estudiada para poder despegar o posarse en el agua. Al tomar velocidad, las acciones simultáneas del agua y del aire permiten al hidroavión levantarse un poco y no apoyar en el agua más que unas aristas situadas en el casco. Cuando la velocidad aumenta suficientemente, el aparato se eleva y se mantiene sobre las capas de aire por el efecto de sustentación de las alas.
¿Por qué algunos aviones producen, súbitamente, un gran estruendo?
Los aviones supersónicos son capaces de sobrepasar la velocidad del sonido. Cuando alcanzan esta velocidad, se produce un gran ruido en el cielo que se propaga hasta nosotros y hace vibrar los cristales.
El avión acaba de cruzar la «barrera del sonido».
El ala de un avión comprime el aire situado ante ella; la presión depende de la velocidad del avión, y produce unas ondas esféricas tangentes interiormente entre si cuando el avión alcanza la velocidad del sonido. El avión que va a atravesar esta «barrera del sonido» está sometido a enormes presiones, puesto que es objeto de una considerable acumulación de energía. En este momento se produce el «bang», verdadero «paquete» de energía vibratoria, comparable a un cañonazo, capaz de romper los cristales.
El avión acaba de cruzar la «barrera del sonido».
El ala de un avión comprime el aire situado ante ella; la presión depende de la velocidad del avión, y produce unas ondas esféricas tangentes interiormente entre si cuando el avión alcanza la velocidad del sonido. El avión que va a atravesar esta «barrera del sonido» está sometido a enormes presiones, puesto que es objeto de una considerable acumulación de energía. En este momento se produce el «bang», verdadero «paquete» de energía vibratoria, comparable a un cañonazo, capaz de romper los cristales.
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