¿Quiénes fueron los Tudor?

  Tudor es el nombre de la Casa reinante de Inglaterra que ocupó el trono en 1485 con la persona de Enrique VII; entre los miembros de ella que reinaron, se cuentan: Enri­que VIII (1509-1547); Eduardo VI (1547-1553); María (1553-1558) e Isabel I (1558-1603). La fami­lia desciende por la rama masculina del señor de Welsh, Owen Tudor; su derecho al trono se basa en el matrimonio de su hijo Edmundo con una prin­cesa de Lancaster, de la rama de los Beaufort. El futuro Enrique VII (conocido como Conde de Richmond) fue hijo de esta unión y el único pretendiente de la línea lancasteriana. Hizo dos intentos para alcanzar el trono, en el segundo de los cuales, fue derrotado el último rey de la Casa de York, Ricar­do III, muerto en Bosworth Field (1485). Enri­que VII fue coronado con la corona del monarca caído, recogida del campo de batalla. Su coronación dio fin a la Guerra de las Dos Rosas, tras de unirse las casas de York y de Lancaster por medio del ma­trimonio del nuevo rey con Isabel de York, heredera de dicha casa. La rosa Tudor, que simboliza esta unión, quedó representada por una rosa roja sobre una blanca.

¿Cuándo surgieron los relojes modernos?

La necesidad de medir el paso del tiempo la han experimentado siem­pre todos los pueblos. Entre los ins­trumentos antiguos destinados a medir el tiempo recordaremos los relojes de sol y las clepsidras de arena y agua. El reloj propiamente dicho, tal y como hoy se entiende, apareció hacia finales del siglo XIII. Los árabes ya habían construido instrumentos parecidos al reloj, aunque mucho menos eficaces. Los primeros aparatos para medir el tiempo de una manera casi perfecta se llamaron relojes, palabra que pro­cede del griego y significa «medir el tiempo». Los primeros ejempla­res eran colosales, y casi siempre se encontraban situados en lo alto de las torres y campanarios. Sus mecanismos eran ruidosos y rudi­mentarios, pero lograban funcionar durante varias décadas.

¿Quién ideó el primer submarino?

   Durante mucho tiempo la humanidad soñó con un barco que, como un pez, pudiera navegar bajo la superficie del agua, pero no fue sino has­ta 1620 cuando se construyó la primera nave submarina. En ese año, un holandés llamado Cornelius Jacobzsoon Drebbel, que vivía en In­glaterra, diseñó y construyó el primer submarino. En realidad, no era más que un bote de remos cubierto de cuero y untado de cebo para impermeabilizarlo, pero podía sumergirse hasta una profundidad de cuatro metros. Doce remeros suministraban la potencia necesaria para impulsar a la embarcación.