¿Es Shakespeare autor de las obras que se le atribuyen?


    Los hechos sobresalientes de la vida personal de Shakes­peare son tan vulgares, que muchas personas estimaron imposible que tal hombre fuese autor de obras maestras. No podían aceptar la idea de que un hombre tan sensato, tan clase media, preocu­pado en ir acumulando fortuna y en ayudar a los suyos, pudiera haber llegado a tan vivos transportes de pasión. Por estas y otras razones de escasa mon­ta, a lo largo de más de un siglo, se ha intentado demostrar que otros las escribieron con su nombre. El autor más a menudo mencionado es Francisco Bacon, y la controversia Bacon-Shakespeare ha lle­nado innumerables libros; pero puede afirmarse que casi todos los hombres famosos de la época de la reina Isabel han sido alguna vez mencionados como posibles autores. Algunos han llegado a sostener que Shakespeare no es más que un seudónimo bajo el cual se oculta un verdadero grupo de poetas.
    Pero los eruditos no han podido explicar satis­factoriamente el hecho de que contemporáneos de Shakespeare, como Meres en 1598 y Jonson en 1623, hayan reconocido su valía como hombre y como autor dramático. Pocos historiado­res toman en serio las ten­tativas realizadas para pri­var a Shakespeare de su fama.
    El deseo de aumentar las informaciones sobre su vida privada motivó una constan­te y minuciosa labor de exa­men de sus obras, con la es­peranza de encontrar alguna sugerencia útil; pero el re­sultado fue muy pobre. Con todo, muchos lectores creen que en los 154 sonetos, pu­blicados probablemente con­tra su voluntad en 1609, se revela un episodio importan­te de su vida. Por esto, en este sentido, sus sonetos son la obra más estudiada, ex­cepto quizá Hamlet. Como obra poética, seguramente se cuentan entre los mejores sonetos escritos en inglés; pero ninguna duda cabe ya acerca de que el éxito obtenido se debe al significa­do autobiográfico que se les atribuye.

¿Cómo pueden vivir sin agua las plantas del desierto?

   Todas las plantas necesitan agua para vivir, aunque sea muy poca. Pero en el desierto el agua es muy escasa. Por ello, las plantas se han ingeniado astutas formas de conseguir un poco de humedad para sobrevivir.
   Los cactos, que crecen principalmente en los desiertos de América del Norte, almacenan agua en sus gruesos tallos y la usan en las largas sequías del desierto. En un raro día de lluvia, un cacto grande puede acumular hasta una tonelada de agua. A veces, los tallos de estas plantas tienen pliegues que se expanden para almacenar el agua.
   Los cactos pertenecen a un grupo de plantas llamado suculentas. Algunas de estas plantas tienen hojas carnosas que son como depósitos de agua y otras la almacenan en sus raíces. Además, poseen "pieles" resistentes y satinadas que impiden que el agua escape. Algunos cactos están cubiertos de un fino polvo blanco que reduce la pérdida de humedad y los mantiene frescos.
   Otras plantas del desierto tienen métodos similares para conseguir agua. El baobab almacena agua en su tronco, el cual se hincha con el agua y se encoje cuando el árbol gasta su reserva. Raíces eficaces de ciertas plantas como la del cacto barril dorado se extienden en una zona amplia y aprovechan incluso las gotas de rocío.

cacto barril
cacto barril



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¿Cómo se formaron los minerales?

Se cree que la Tierra fue en sus principios, una masa de gases calientes. Al enfriarse, se formó en su exterior una cor­teza. Pero debajo de esa corteza había roca candente, semilíquida que tardó más en enfriarse. Esa roca líquida y calientísima, llamada magma, hervía en las entrañas de la Tierra.

A veces producía tremenda presión. Entonces, en algún lugar del mundo, hallaba un resquicio, o algún lugar débil de la corteza. Con un ruido estruendoso salía a la superficie, ele­vándose varios centenares de metros y formando así un volcán.

En el transcurso del tiempo, los primeros volcanes se en­friaron. Gran parte de la lava que había salido de las entrañas de la Tierra se solidificó en las grietas por las que había esca­pado. A veces, esas vías de escape se taparon con magma que contenía metales. Ahora, millones de años después, el magma sólido en las grietas de la Tierra es una veta de mineral.

El mineral de hierro de la región del Lago Superior se formó de una manera distinta. Hace millones de años, esa re­gión estaba cubierta por el mar. En el fondo del océano que­daron partículas de hierro procedentes de la corteza terrestre. Varias eras después, grandes terremotos hicieron que el suelo se desplazara y se agrietara. El agua del mar, al pasar por esas capas, modificó la composición química del fondo del mar, dejando grandes depósitos de óxido de hierro concentrado.

El carbón se forma de la descomposición de troncos de árbol y hojas de eras prehistóricas. Esa vegetación estuvo cu­bierta de cieno o arena y comprimida durante millones de años. Se necesitan unos 20 metros cúbicos de árboles y hojas podridas, para producir un metro cúbico de carbón.

La formación de los minerales y del carbón fue simple­mente un acontecimiento minúsculo en la formación de la Tie­rra. Sin embargo, considerado ese acontecimiento en la época presente, de metales y minerales, adquiere tremenda impor­tancia.