¿Por qué flotan los barcos?


   Un barco se asemeja a una caja muy grande. Flota por que hay en él muchas partes huecas, llenas de aire. El peso de cualquier barco y su carga equivale al peso del agua que des­plaza. El barco se hunde en el agua hasta que desplaza una cantidad de agua equivalente a su mismo peso.
   Todas las partes del barco tienen por objeto darle fuerza, impedir que el agua penetre, y hacerlo más seguro.
   La quilla es la pieza fundamental del barco. Antes, las quillas se hacían de grandes troncos de árbol. Ahora son de acero. La quilla va desde el tajamar, vigueta de acero en torno de la cual se construye la proa, hasta la estructura de proa, en la que van el timón y la hélice.
   Las cuadernas son las costillas del barco. Están sujetas a la quilla en la parte inferior y a baos sobre los que descansa la cubierta, en la parte superior. Las cuadernas determinan la forma del barco. Las planchas que forman los costados del bar­co se encuentran unidas a las cuadernas.
   Las cubiertas inferiores y los mamparos dan más fuerza a todo el barco y lo dividen en compartimientos herméticos. Si cualquiera de esos compartimientos se inunda, puede cerrár­sele para evitar que el agua invada todo el barco y lo hunda.
   Casi todos los buques tienen tanques de doble fondo, que se emplean para almacenar agua dulce, petróleo combustible, o lastre de agua salada.
   La máquina del barco, colocada en medio del mismo o en la popa, está conectada con la hélice, en la popa. Al hacer gi­rar la rueda del barco se mueve el timón, en la popa, con lo que se cambia la dirección del barco.
   Los barcos se construyen de la quilla para arriba y des­cansan sobre una especie de resbaladeras llamadas anguilas. Cuando el casco ha quedado terminado y pintado y se han ins­talado las máquinas, hay una ceremonia de bautizo. Se retiran los soportes de madera y el barco se desliza por las anguilas.

El misterio del monstruo de Loch Ness

    Loch Ness es un enorme lago de 250 metros de profun­didad, dos veces la del Mar del Norte. Tiene 35 kilómetros de largo y el ancho varía entre una y tres millas. Durante 1 500 años, la gente ha estado viendo un monstruo en él. Hace mucho, en el día de Santa Columbia, la leyenda dice que la gente vio una «bestia muy fea, algo así como una inmensa rana, sólo que no era una rana». En 1933, varias personas vieron el monstruo. Uno fue un patrullero en Inverness-shire, que lo describió como una serie de jorobas sobre el agua, precedidas por un cuello largo y delgado que terminaba en una cabeza pequeña de forma de serpiente. Su piel era gris-negruzca.
    El 22 de mayo, John Mackay, propietario del hotel de Drunnadrochit, también lo vio. El agua hizo espuma cuando desapareció, dijo. Dos meses después, una pareja de Londres vio al monstruo cruzar el camino. Su tamaño los dejó pasmados —su cuerpo era de unos 5 metros de altura y tan ancho como el camino. Se movía como una gran serpiente, en una secuencia de tirones. Más tarde, cuando les enseñaron la fotografía de un plesiosaurio marino, un reptil, el hom­bre dijo que el monstruo se le parecía.

¿Cómo están constituidas las plantas?


   Las plantas están hechas en for­ma tal que jamás les faltan las mate­rias primas para producir alimento.
   Todas las plantas, al igual que todos los animales, están formadas por uni­dades o partes diminutas llamadas células. Cada célula tiene delgadas paredes que rodean una substancia viva y gelatinosa y algo de savia líquida. Algunas de las células tie­nen también pequeñas manchas de una substancia colorante verde lla­mada clorofila.
   La planta más sencilla es de una célula grande. Fabrica alimento del agua y del bióxido de carbono que le llegan directamente a través de sus paredes.
   Otra planta más complicada, como la margarita, tiene muchas células de diferentes clases. El trabajo de la planta está dividido entre esas células, que forman raíces, tallos, ho­jas, flores y semillas. Para una planta de esa clase no es tan sencillo obtener materias primas como lo es para una planta de una célula.