Encuesta reveladora sobre medicamentos recetados


  Dolor, depresión, cardiopatía, osteoporosis... Sea cual sea la enfermedad, siempre parece haber fármacos para combatirla, y mucha gente depende de ellos. Según una encuesta realizada por la Organización Gallup en Estados Unidos, 48% de los adultos de este país toman medicamentos recetados, 82% de ellos para males crónicos y 26% para trastornos pasajeros.
  Entre los estadounidenses, el consumo de estatinas, analgésicos y antidepresivos es muy alto: 54% de quienes toman un fármaco afirman que, si lo retiraran del mercado, tra­tarían de conseguirlo en otro lugar; sólo 37% de ellos dejarían de consu­mirlo. Los hombres en particular estarían dis­puestos a hacer lo que fuera para conseguirlo: 60% de éstos intenta­rían comprarlo en otro sitio, mientras que sólo 50% de las mujeres lo haría.
  ¿A qué extremos po­drían llegar? Cerca de 78% de los encuestados dijeron que trata­rían de comprarlo a través del Internet, y 17% de ellos viajarían a otro país para adquirirlo. Lo cierto es que ambas opciones implican riesgos.

¿Por qué en las ciudades se construyen rascacielos?

  El fenómeno del urbanismo es tí­pico de nuestro tiempo. En efecto, muchísimas personas abandonan los campos y aldeas para vivir en la ciudad, atraídas por el espe­jismo de una existencia más có­moda, más brillante, y por las ma­yores posibilidades de ganancia y éxito. Así es como las ciudades crecen progresivamente, hasta es­tallar, mientras las zonas rurales se despoblan poco a poco. Para albergar a tanta gente hacen falta casas, muchas casas. La de­manda de viviendas crece enorme­mente, los precios aumentan, y las zonas edificables se vuelven esca­sas o muy caras.
  Y al no disponer de espacio para construir tantas casas de tipo tra­dicional, ¿qué se hace? Se cons­truyen las viviendas unas encima de otras, utilizando el mismo solar para muchas familias. La idea del rascacielos no se ha desarrollado en nuestro siglo, sino que ya la habían adoptado los pue­blos de la Antigüedad. Recordemos a los romanos, que construían enormes bloques llamados insulae y ha­bitados por muchísimas familias. Pero las construcciones no podían superar determinada altura, tanto porque se carecía de los materiales de construcción adecuados, como porque subir a pie hasta los pisos más altos constituía un esfuerzo para los inquilinos. Los rascacielos modernos sólo pu­dieron construirse tras el invento del ascensor y la adopción de nue­vos materiales, como por ejemplo el acero y el hormigón armado.

Curiosidades del ciclismo


  • Cuando uno corre en bicicleta la resistencia de aire lo frena, y la marcha es todavía más lenta si el viento sopla de frente. Por eso los ciclistas se agrupan en pelotón: al frente van los hombres de punta, detrás de los cuales se resguardan los otros corredores.
  • Los hombres de punta se relevan más o menos cada 300 m, se­gún la fuerza del viento y la dificultad del terreno.
  • El agrupamiento de los corredores en pelotón se explica tam­bién por el fenómeno de la aspiración; un corredor que avanza rápido crea tras sí un torbellino de aire; el corredor que se coloca "en su rueda" es aspirado por ese torbellino y corre casi tan apri­sa como el primero, sin mucho esfuerzo.
  • A causa de ese fenómeno se ha podido ver a un ciclista (el fran­cés José Meiffret) alcanzar 204.7 km/h, aspirado por un automó­vil de carreras. Eso sucedió el 12 de julio de 1962.
  • En una carrera, los campeones son ayudados por sus compañe­ros. Éstos se relevan delante del campeón, quien así queda res­guardado y aspirado. Resultado: conserva fuerzas para realizar la escapada final que le dará la victoria.