¿Por qué a la gente le gusta asustarse con las películas de terror?

   En primer lugar, es importante recordar que muchas personas no disfrutan de estas experiencias, dice Jack Nitschke, profesor de psiquiatría y psicología de la Universidad de Wisconsin-Madison. Pero las que sí, quizá están buscando las emociones proporcionadas por la amígdala, una región del cerebro que controla nuestras respuestas emocionales a las experiencias y eventos más destacados.
   La amígdala se activa cuando nos encontramos con algo que nos da miedo, por ejemplo, con un extraño amenazador. Es por eso que solía llamarse a la amígdala el "centro de temor" del cerebro.
   Pero los científicos ahora saben que toda clase de estímulos - como las cosas que nos disgustan o sexualmente nos despiertan - también activan esta área, dice Nitschke. Y una vez activada, la amígdala desencadena una serie de otras respuestas en el cerebro y el cuerpo que contribuyen a nuestro entusiasmo.
   El por qué algunas personas anhelan este tipo de estimulación no está claro. Tal vez algunas personas simplemente necesitan una amígdala más activa por alguna razón, dijo Nitschke. También es posible que los que habitualmente ven películas de terror o gustan de juegos de video violentos se habitúan, y por lo tanto "necesitan un impulso cada vez más grande para que trabaje la amígdala", agrega.
   Se sabe, por ejemplo, que mostrarle a una persona un imagen terrorífica provoca una gran respuesta del cerebro por primera vez. Sin embargo, a la décima vez la respuesta es muy pequeña. "Es como si la amígdala dijera, 'OK, no es para tanto, ya he visto esto antes'", dice Nitschke, a pesar de que la última imagen mostrada es tan horrible como la primera.

Arañas gigantescas

   «Con otras clases de animales, y aun con las plantas, el hombre siente un cierto parentesco, pero las ara­ñas no pertenecen a su mundo. Sus hábitos, psicología y ética extra­ños parecen pertenecer a algún otro planeta donde las condiciones son más monstruosas, más agresivas, más alocadas, más atroces, más in­fernales, que en el nuestro. El terror y la arbitrariedad aparecen como una parte de su naturaleza y permanecemos aterrados cuando empe­zamos a comprender que ellas están mucho mejor armadas y equi­padas para su trabajo en la vida, que lo que estamos nosotros para el nuestro.» Así escribe el Dr. W. E. Stafford, naturalista del Departamento de Agricultura de EE.UU., y seguramente existe acuerdo general con su pensamiento. Uno se estremece con la idea de algún otro planeta donde las arañas y sus semejantes, habiendo desarrollado la mente del mismo modo que los seres humanos, fueran los animales domi­nantes.

¿Qué determina los colores del cielo al amanecer y atardecer?


   Los colores de la puesta de sol son el resultado de un fenómeno llamado dispersión, dice Steven Ackerman, profesor de meteorología en la Universidad Wisconsin-Madison. Las moléculas y pequeñas partículas en la atmósfera cambian la dirección de los rayos de luz, haciendo que se dispersen.
   La dispersión afecta el color de la luz que viene del cielo, pero los detalles son determinados por la longitud de onda de la luz y el tamaño de la partícula. Las ondas cortas del azul y el violeta son dispersadas por las moléculas en el aire mucho más que los otros colores del espectro. Esta es la razón por la que la luz azul y violeta llegan a nuestros ojos de todas direcciones en un día claro. Pero debido a que el violeta no se puede ver muy bien, el cielo se ve azul.
   La dispersión también explica los colores del amanecer y atardecer, dice Ackerman.
   "Debido a que el sol está bajo en el horizonte, su luz pasa a través de más capas de aire al amanecer y atardecer que durante el mediodía, cuando el sol está alto en el cielo. Más atmósfera significa más moléculas para dispersar la luz violeta y azul de nuestros ojos. Si la ruta es lo suficientemente larga, toda la luz azul y violeta se dispersa fuera de la línea de visión. Los otros colores continuan su camino hacia nuestros ojos. Esta es la razón por la que las puestas de sol son a menudo amarillas, anaranjadas y rojas. "
   Y porque el rojo tiene la mayor longitud de onda de cualquier luz visible, el sol es de color rojo cuando está en el horizonte, donde la atmósfera al ser más gruesa bloquea todos los demás colores.