¿Cuántas galaxias se han descubierto?

   "No sabemos", dice Ed Churchwell, profesor de astronomía. "Lo que sabemos es que es un número muy grande."
Está en los varios cientos de miles de millones, dice Churchwell. En cambio, no son más que doscientas mil millones de estrellas en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea — y el número seguirá creciendo durante algún tiempo antes de que nos quedemos sin galaxias para contar.
   "Para contarlas a todas ellas, tenemos que ser capaces de mirar lo suficientemente atrás en el tiempo o lo suficientemente profundo en el espacio para ver cuándo se formaron por primera vez las galaxias", dice Churchwell. "No hemos llegado a ese punto. Tal vez no logremos un número exacto, pero en algún momento vamos a llegar lo suficientemente cerca."
   Por el momento, las cientos de miles de millones de galaxias en la cuenta se han extrapolado a partir de una fotografía tomada por el Telescopio Espacial Hubble en 2003 y 2004. Apuntando en una sola porción del espacio durante varios meses — un lugar que cubre menos de una décima parte de una millonésima del cielo — el Hubble capturó una imagen de antiguas galaxias a 13 mil millones años luz de distancia.
   "Uno ve la fotografía y dice, '¿Cuántas galaxias se pueden ver aquí?'", Explica Churchwell. "Y resulta ser un número muy grande."
   De hecho, hay cerca de 10.000 galaxias en la imagen, llamada Campo Ultra Profundo del Hubble.
"Lo que hacemos es tomar esa cantidad de galaxias a partir de esa pequeña porción del cielo del tamaño de una estampilla y la multiplicamos por el número total de porciones que caben en el cielo", dice Churchwell. "Y lo que resulta es un número inconmensurablemente mayor."

¿Por qué algunas montañas es­tán hechas de mármol?

   Desde el punto de vista geológico, sólo son mármoles las rocas cal­cáreas de estructura cristalina. La roca calcárea es de tipo sedimen­tario y suele haberse formado en los fondos marinos, a causa del de­pósito de inmensos estratos de conchas de pequeños animales acuáticos. Sin embargo, la simple roca calcárea todavía no es mármol. Puede convertirse en tal por dis­tintos motivos. Si en el estrato calcáreo se producen, por ejemplo, infiltraciones de lava, el calor de la masa fluida mo­difica por fusión la roca que se en­cuentra a su alrededor, transfor­mándola en roca calcárea cristali­zada, es decir, en auténtico mármol. Otras veces la cristalización de las rocas se produce por efecto de acu­sadas presiones.

¿Las personas son atraídas por personas que se parezcan a ellas?

   Sí, dice Linda Roberts, profesora de desarrollo humano y estudios familiares en la Universidad de Wisconsin-Madison.
   Roberts, quien estudia la familia, dice que la evidencia apoya esta sabiduría popular. La gente es generalmente atraída por otra gente de clase social, edad y etnia similares. Para ilustrar este punto en su clase sobre relaciones de pareja, ella elige a un alumno que se encuentra en una relación a largo plazo y pretende averiguar las características de la pareja, basando sus conjeturas sobre las características del propio estudiante.
   "Puedo acertar con algún grado de certeza", dice. "No es perfecto, pero los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos cuando buscan aparearse".
   La tesis de "atracción entre iguales" se reafirma en ciertas preferencias al momento de elegir pareja, añade Roberts.
   "La gente elige compañeros que tienen la misma longitud en el lóbulo de la oreja o anchura de nariz. Parece que es inconsciente, pero la verdad es que tenemos una propensión a elegir las personas que se parecen a nosotros mismos. "
   Los hombres y las mujeres tienden a elegir parejas con el mismo nivel general de atractivo, añade Roberts. Estadísticamente, alguien de belleza despampanante elige a alguien despampanante, y la gente regular tiende a elegir el centro del espectro. "Obviamente hay una gran cantidad de excepciones, pero esta es la tendencia", dice.
   Finalmente, los investigadores han "demostrado" otra poca de sabiduría popular: la gente se parece a sus perros. O por lo menos, en un experimento con base únicamente en retratos, los participantes pudieron acertar qué perros correspondían a sus respectivos dueños, mejor de lo que el azar podría predecir.