¿Cómo se forman los rápidos en los ríos?


Un rápido puede considerarse una cascada en fase senil. En efecto, con el paso del tiempo, y a causa de la acción erosiva del agua que lima los saltos rocosos del curso de un río, las cascadas están destina­das a transformarse en rápidos tu­multuosos, asociados a menudo con cataratas, es decir, con saltos y ele­vaciones rodeadas de espumosas aguas. Los rápidos son muy peligro­sos para la navegación fluvial, y en algunos casos hacen impracticables los cursos de agua. El descenso de los rápidos en ca­noa constituye un deporte muy prac­ticado en Norteamérica. Desde hace algunos años, este tipo de pruebas han entrado a formar parte de las especialidades olímpicas, hasta el punto de que, por primera vez en las Olimpiadas de Munich de 1972, se construyó un largo curso de rápidos para hacer posibles estas competiciones.

¿Quién cruzó primero la barrera del sonido?

   14 de octubre de 1947: el capitán Charles Yeager, de 24 años de edad, trataba de atravesar la barrera del sonido a bordo del Glamorous Glennis, avión de caza a reacción, con matrícula Bell X-l. De pronto, un ruido ensordecedor resonó sobre la base Edwards, en California. Yeager acababa de pasar. . .
   ¿Cómo lo hizo? La velocidad del sonido es de 1 224 km/h a 100 m del suelo, pero no es más que de 1 066 km/h a 11 000 m de altura. Como el Bell X-l no podía alcanzar tal velocidad en vuelo horizontal, Yeager tuvo que elevarse a una muy gran alti­tud para luego bajar en picada. A 12 800 m, después de algunos dramáticos segundos en los que el avión fue peligrosamente sacu­dido por las vibraciones, alcanzó los 1 078 km/h (Mach 1,015).
   Yeager no paró ahí. En 1954 logró una nueva hazaña al supe­rar la velocidad de Mach 2: a bordo de un Bell X equipado con cuatro motores llegó a los 2 575 km/h.
   Ahora despierta interés el vuelo hipersónico (10 000 km/h y más) y se puede soñar con que un día ningún punto del globo es­tará a más de unas cuantas horas de vuelo.

¿Cuándo aparecieron las flores sobre la Tierra?

   La flor, de la que se derivan el fruto y la semilla, es un órgano caracte­rístico de las plantas más evolucio­nadas. Su aparición se remonta a una época relativamente reciente: unos 100 millones de años. Las flores constituyeron, por tanto, la última gran novedad en la evo­lución del mundo vegetal, que se desarrolló casi paralelamente a la aparición de los mamíferos. Las plantas que en la era precedente habían formado extensos bosques. carecían de flores: gínkgo, sequoias gigantes, álamos, encinas, sauces y arces, eran las más difundidas. Pero, en determinado momento, hi­cieron su aparición las primeras plantas con flores. Las nuevas especies, favorecidas por los numerosos insectos polinizadores que entre tanto se habían difundido enormemente, invadieron muy pronto todas las regiones, mo­dificando el aspecto de los bosques y creando distintas condiciones de vida muy favorables para los nuevos pequeños seres de sangre caliente que se estaban extendiendo por toda la Tierra. Durante muchos mi­llones de años, los primitivos ma­míferos permanecieron ocultos a la sombra de estas nuevas especies vegetales.