¿Cuál fue el origen del halo que se ve en las representaciones de los santos?


   Aunque sorprendente, el halo tiene un origen pagano y herético. Centenares de años antes de Cristo, los indios decoraban sus cabezas con una corona de plumas. Hacían esto para simbolizar su relación con el dios-sol: su propio "halo" de plu­mas representaba el círculo de luz que distingue a la brillante divini­dad en el cielo. En verdad, la gente creía que adoptando esta "aureo­la" los hombres se transformaban en una especie de sol ellos mismos y por lo tanto en un ser divino.
   Más tarde, los emperadores romanos, que se consideraban a sí mis­mos divinos, usaban en público una corona imitando la esfera de luz del sol.
   La necesidad de preservar objetos de arte también contribuyó al desa­rrollo del halo. Las estatuas no se guardaban en los museos sino que se exponían al aire libre, lo cual las deterioraba. Para protegerlas de los excrementos de los pájaros, la lluvia y la nieve, se les colocó una placa circular —ya sea de madera o de bronce— sobre sus ca­bezas.

¿Por qué desinfecta el cloro?

En 1881, el bacteriólogo alemán Robert Koch demostró en pruebas de laboratorio el poder antiséptico del hipoclorito de sodio pero no fue sino hasta principios de los años cuarenta del siglo XX cuando se comenzaron a estudiar más a fondo sus propiedades desinfectantes. Se descubrió que al con­tacto de este compuesto químico con las bacterias, los microorganismos segregan ácidos nucleicos, proteínas y potasio que empiezan a dañar funciones de la membra­na celular, como la respiración y el trans­porte activo, además de que se nulifica el proceso citoplasmático. La hipótesis fue que, bajo presión ambiental, la pared de la célula bacteriana interactúa con el cloro. Como consecuencia de estos procesos, desaparecen las funciones vitales y se produce la muerte del germen. La desinfección con cloro del agua potable fue en gran medida responsable del 50% de aumento en la expectativa de vida en los países desarrollados durante el siglo XX.

Muy

Bacterias útiles al hombre

Las bacterias tienen una mala reputación debido a su asociación con algunas de las enfermedades que afligen a la gente. Sin embargo, sin ellas la naturaleza no podría persistir para producir la rica variedad de vida de la que todos dependemos. Las bacterias tienen un tamaño microscópico y se multiplican rápidamente, una sola produce hasta 16 millones más en un solo día.

Bajo el microscopio, las bacterias se ven como células transparentes por lo general sin color. Se componen de una masa de protoplasma rodeada por una pared que es algo diferente de la pared celular de las plantas superiores. Las células bacterianas no parecen incluir un núcleo organizado. Las células mantienen reservas de alimentos, crecen rápidamente y se dividen casi de inmediato cuando han alcanzado su tamaño máximo.