No sólo los seres humanos utilizan herramientas, se sabe que los pulpos emplean cáscaras de cocos como armadura, mientras que el buitre egipcio es capaz de romper huevos de avestruz lanzándoles piedras y la garcita verde deja caer pequeñas piedras al agua para atraer peces.
El animal que ha llegado más lejos en su manipulación de las herramientas es el chimpancé, el cual utiliza piedras y varas como martillos y cinceles para romper la cáscara de algunos frutos. El chimpancé también se vale de varitas o cañas delgadas para introducirlas en los orificios de los termiteros y sacar jugosas termitas.
Algunas de las habilidades de este primate no son innatas sino aprendidas, a veces es la casualidad o ver lo que hace otro chimpancé, lo que permite que un joven aprenda a utilizar una herramienta.
Curiosidades sobre el granate
- El granate pertenece a un grupo de minerales que presentan cristales en forma de dodecaedros o trapezoedros.
- El granate se conoce desde hace miles de años antes de nuestra era. Lo encontramos en los escritos bíblicos bajo el nombre de " carbunculus " o carbunclo. En los tiempos de Plinio, todas las gemas brillantes de tonos rojizos se nombraban así.
- El nombre granate deriva del latín granatus, "con granos". Posiblemente se refiere al malum granatum —árbol de la granada—, planta cuyas semillas tienen forma, tamaño y color parecidos a los de algunos cristales de granate.
- El comercio del granate fue muy importante en Cártago (Túnez) a principios de la era romana.
- La fórmula química del granate es A3B2(SiO4)3.
Compartimos nuestros genes con los virus
Según investigadores de la Universidad de Osaka, Japón, el 8 por ciento del genoma humano es herencia no de mamíferos o primates, sino de diversos virus. El estudio realizado ofrece las primeras evidencias de que los virus ARN son capaces de introducir su propio material genético en el ADN del portador.
En seres humanos, por ejemplo, han sido localizados dos genes endógenos de tipo borna N; es decir similares a los del bornavirus: un padecimiento que afecta por lo general a caballos y ovejas. Se desconoce aún qué función cumplen estos genes (nombrados EBL-1 y EBLN-2) en el organismo humano, pero las muestras fósiles indican que han estado presentes en nuestro genoma por alrededor de 40 millones de años.
El doctor Cédric Feschotte, de la Universidad de Texas, explica que la presencia de genes virales en el ADN no es algo necesariamente malo; a lo largo de la evolución humana, los retrovirus han aportado distintas proteínas al organismo que hoy en día resultan indispensables para la existencia humana.
En seres humanos, por ejemplo, han sido localizados dos genes endógenos de tipo borna N; es decir similares a los del bornavirus: un padecimiento que afecta por lo general a caballos y ovejas. Se desconoce aún qué función cumplen estos genes (nombrados EBL-1 y EBLN-2) en el organismo humano, pero las muestras fósiles indican que han estado presentes en nuestro genoma por alrededor de 40 millones de años.
El doctor Cédric Feschotte, de la Universidad de Texas, explica que la presencia de genes virales en el ADN no es algo necesariamente malo; a lo largo de la evolución humana, los retrovirus han aportado distintas proteínas al organismo que hoy en día resultan indispensables para la existencia humana.
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