Las mujeres alcanzan su máxima altura alrededor de los 18 años de edad, pero los varones siguen creciendo unos cuantos años más.
Hay dos períodos en la vida en que crecemos muy rápidamente. El primer período se inicia inmediatamente después de que nacemos y se prolonga hasta los seis meses de edad. El segundo periodo se produce al llegar a la adolescencia. Las niñas crecen más rápido que los niños hasta que son adolescentes, es entonces que los niños se ponen al día y crecen más rápido y más fuertes.
La cabeza deja de crecer antes que el resto del cuerpo. En un recién nacido la cabeza es enorme comparada al cuerpo. En el momento en que llega a cumplir 10 años, la cabeza está casi totalmente desarrollada.
Los huesos de los brazos y las piernas son cortos en un bebé. Cuando llega a la edad de 9 años, sus huesos empiezan a crecer rápidamente y seguirán creciendo hasta alcanzar su altura máxima.
Además de ser cada vez más alto, nuestro cuerpo cambia de otra manera. Cuando un niño es de unos 13 años de edad, su voz comienza a ser más grave y le comienza a crecer la barba. Alrededor de la edad de 13 años, el cuerpo de una niña empieza a mirarse y funcionar como una mujer. Dentro de los cuerpos de los adolescentes están teniendo lugar cambios importantes, cambios que harán posible que los niños y niñas, cuando sean mayores, se conviertan en padres y madres.
¿Niño o niña?
Hay dos cromosomas especiales cuando está empezando la vida de un niño en un óvulo fecundado. Estas son llamadas cromosomas sexuales. Los científicos las han bautizado como cromosoma X y cromosoma Y.
El óvulo de la mujer siempre contendrá el cromosoma X, mientras que el espermatozide de un hombre puede contener, ya sea el cromosoma X o el Y. Si el óvulo de la mujer es fertilizado por un espermatozoide con un cromosoma X, el óvulo fecundado tendrá dos cromosomas X y el bebé será una niña.
Pero si el espermatozoide tiene un cromosoma Y, dará lugar a la creación de un ovulo fecundado con los dos tipos de cromosomas (X y Y), por ende el óvulo se convertirá en un niño.
El óvulo de la mujer siempre contendrá el cromosoma X, mientras que el espermatozide de un hombre puede contener, ya sea el cromosoma X o el Y. Si el óvulo de la mujer es fertilizado por un espermatozoide con un cromosoma X, el óvulo fecundado tendrá dos cromosomas X y el bebé será una niña.
Pero si el espermatozoide tiene un cromosoma Y, dará lugar a la creación de un ovulo fecundado con los dos tipos de cromosomas (X y Y), por ende el óvulo se convertirá en un niño.
¿El cuerpo humano cambia dependiendo del lugar en que viva?
En algunos casos, sí. Los indios de la cordillera de los Andes, en la costa oeste de América del Sur, han desarrollado organismos que son diferentes de los nuestros para sobrevivir en el lugar en que viven. A 17.000 pies sobre el nivel del mar, donde los indios viven, nos sería muy difícil respirar, pero ellos lo hacen normalmente.
Los organismos de estos pueblos se han adaptado de varias maneras. En primer lugar, sus pulmones se han vuelto más grandes que los de la gente que vive al nivel del mar, lo que significa que pueden inhalar y exhalar más aire con cada respiración. También tienen unos dos litros de sangre más en sus sistemas. Poseen más glóbulos rojos para transportar el oxígeno. Y sus corazones son un 20% más grandes de lo normal.
Los indígenas también tienen brazos y piernas más cortos para que sea menor la distancia entre ellos y el corazón, y manos y pies más pequeños, resultando en una menor superficie expuesta al frío.
Los organismos de estos pueblos se han adaptado de varias maneras. En primer lugar, sus pulmones se han vuelto más grandes que los de la gente que vive al nivel del mar, lo que significa que pueden inhalar y exhalar más aire con cada respiración. También tienen unos dos litros de sangre más en sus sistemas. Poseen más glóbulos rojos para transportar el oxígeno. Y sus corazones son un 20% más grandes de lo normal.
Los indígenas también tienen brazos y piernas más cortos para que sea menor la distancia entre ellos y el corazón, y manos y pies más pequeños, resultando en una menor superficie expuesta al frío.
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