¿Cómo funciona el reloj de péndulo?

   El gran sabio holandés Christian Huygens se dedicó especialmente a perfeccionar el reloj. Éste dejaba mucho que desear, puesto que se adelantaba o retrasaba al­rededor de una o dos horas cada día... Huygens remedió esto en 1657 mediante la introducción del péndulo vertical, cuyas leyes acababa de descubrir Galileo. De este modo, el péndulo se convirtió en péndola.
   La péndola lleva en su extremidad una pesa que, por medio de un tornillo, puede ele­varse o bajarse ligeramente, lo cual modi­fica su longitud y, por lo tanto, regula el movimiento de la péndola: si se retrasa el reloj, se sube la pesa; si adelanta, se baja. En el reloj de bolsillo y en el cronó­metro, el órgano motor es un muelle cons­tituido por un fleje de acero arrollable cuya extremidad exterior está unida a un punto fijo y la otra a un eje que, cuando se le hace girar sobre sí mismo, tensa el muelle. Éste, al destensarse, produce el movi­miento. En el reloj de bolsillo, la péndola está sustituida por un muelle en espiral, otra invención de Huygens. Un órgano importante, común a todos los relojes, es el escape, en contacto, por un lado, con el regulador y, unido, por otro, al motor. Su función es transformar la ac­ción de este último, que es continua y se realiza siempre en el mismo sentido, en un movimiento alternativo del regulador, la péndola o el muelle en espiral. El dispo­sitivo deja "escapar"—de ahí su nombre—un diente de la rueda de escape a cada os­cilación del regulador. Gracias a su forma, esta rueda mantiene también la oscilación del regulador, dándole un nuevo y breve im­pulso cada vez que se escapa un diente.