Michel de Montaigne

M. de Montaigne
   Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592). Escritor francés, creador del ensayo co­mo género literario, a quien se considera como uno de los representantes característicos de la cultura francesa por su inteligencia escéptica, su tolerancia y su ironía refinada. Nació en el castillo de Montaigne, cercano a la ciudad de Perigueux, y recibió de sus padres esmera­da educación. Viajó extensamente por Italia y Alemania y residió en Burdeos, ciudad en la cual ocupó diversos cargos públicos y de la que al cabo fue nombrado alcalde, y en París. Murió en el castillo en que naciera, donde, al amparo del sosiego campestre que tanto ansiaba, escribió sus mejores ensayos.

   Una de sus primeras obras fue la traducción de la Theologia Naturalis del catalán Raimundo Sabunde en 1569. Durante ocho años, de 1572 a 1580, en el retiro de su castillo se dedicó a la lectura, al estudio y a la meditación. Allí germinaron los primeros capítulos de la obra que ocuparía su vida entera: los Ensayos, con­junto de escritos, divididos en tres libros, que ha tenido numerosas ediciones. Puede decir­se que la vida literaria de Montaigne la dedicó por entero a la creación de esta única obra.

   Los Ensayos no tienen estructura definida, pues su método consiste precisamente en no te­nerlo, en presentar una serie de divagaciones personales sobre temas y hechos muy diversos. En el libro I se encuentran artículos cuyo só­lo título indica la variedad temática: "Del pe­dantismo", "De la amistad", "De los caníbales", "De la soledad", "De las oraciones", "De la en­señanza de los niños"; en éste último expone Montaigne sus notables ideas pedagógicas. El libro II contiene un capítulo importante para el conocimiento de la filosofía del escritor: "Apología de Raimundo Sabunde", así como otros sobre temas vitales en su tiempo. Por último, el libro III, compuesto después de su viaje al extranjero, contiene los capítulos más largos y mejor construidos de la obra entera.

   Montaigne se declaraba un escritor espontá­neo, no profesional, ignorante de los preceptos retóricos y las galanuras de estilo. En los En­sayos aparentemente prevalece el desorden, aunque en realidad tal fue la finalidad de su au­tor. Con ellos crea un género nuevo, que si bien se basa en Plutarco y otros autores clá­sicos, se distingue por su ligereza. Montaigne meditaba y, llevado por la ensoñación, escri­bía sobre el tema que ocupara su mente y su ánimo en el momento. De ahí que saltara con toda facilidad de uno a otro asunto, que "ensa­yara" en los más variados temas y problemas de su época en estilo claro y natural. Tuvo un exquisito gusto literario, un gran conocimien­to del espíritu humano y una tolerancia rara en el siglo XVI. El fondo íntimo de su filoso­fía, que nunca fue sistematizada, es el escep­ticismo, pero no amargo, sino curioso, crítico, cual correspondía a un humanista de su altura. Su obra ha ejercido destacada influencia en la literatura de diversos países.