Los Melanesios

niños melanesios
SE cree que las capas étnicas más antiguas de Oceanía son la de los australianos y la de los negritos o pigmeos. De la mezcla de ambas razas derivaron los papúes, que habitan en Nueva Guinea. Y del contacto de éstos con los polinesios, de cultura superior, se habría formado una población insular de navegantes, que cuenta con unos 250.000 individuos, di­seminados en numerosas islas, a los que se llama melanesios.


LA "ISLA DE LOS NEGROS"
Los melanesios son los pobladores de Melanesia, zona de Oceanía cuyo nombre significa "isla de los negros", aludiendo al color de su tez (sin embargo tienen el pelo rubio). Esta región comprende o Nueva Guinea y los archipiélagos de las Bismarck, Salomón, Nuevas Hébridas, Nueva Caledonia, islas Vití y otras.
Dada la vastedad de la región ocupada por ellos, los melanesios no tienen todos las mismas costumbres y las mismas creen­cias religiosas; muchas de éstas, efectiva­mente, varían de un archipiélago a otro, y se puede decir hasta de una isla a otra. Pero en general, en el interior de las islas viven pobladores de cultura inferior (pa­púes en su mayoría), y en las costas, los melanesios propiamente dichos, a quienes el mar ha favorecido poniendo en con­tacto con otros pueblos.


LABRADORES Y ANTROPÓFAGOS
Los melanesios son generalmente agricultores y pescadores; pero en estas actividades usan técnicas muy primitivas. Cultivan especialmente dos plantas de raíces alimenticias: la batata o ñame y el taro, cuya recolección se celebra con ciertas ceremonias rituales. No faltan en la ocasión, danzas, canciones y extensa oratoria.
Para el intercambio utilizan, como moneda, sartas de dientes de delfín y de perro.
Hasta hace algún tiempo, la antropofagia estaba muy difundida, sobre todo en as islas Salomón y en las Nuevas Hébridas. A las mujeres destinadas a este mísero fin en las Islas Salomón previamente se las hacía engordar. Actualmente estas horribles costumbres han desaparecido casi por completo; pero aún quedan resabios en el interior de las islas mayores, adonde no ha llegado todavía la civilización. Admiten la poligamia, y entre los jefes hay quienes disponen de varias decenas de esposas.


ARTE Y ARTESANÍA
Culturalmente, los melanesios se encuentran en el período neo­lítico de la edad de Piedra. Manufacturan sus armas y uten­silios con piedra obsidiana. Acos­tumbraban envenenar sus flechas. Las mujeres moldean a mano una cerámica ovoidal y la bar­nizan con resina de kaorí. Tam­bién elaboran esteras de rotang. Sus piraguas las construyen va­ciando troncos. Luego las de­coran con pinturas y les ponen Velas y flotadores. Trabajan muy bien la madera, con la que es­culpen máscaras e ídolos totémicos, a semejanza de los pa­púes. También revelan su sentido artístico en grabados rupestres, canciones y danzas que acom­pañan con tambores y flautas.


RELIGIOSIDAD
Los melanesios creen an­te todo en un poder sobre­natural e impersonal lla­mado "mana", que reside en los jefes y en ciertos obje­tos. Temen al "mana" y a los muertos y procuran ga­nar su favor. Su culto com­prende la veneración de ído­los totémicos y el culto de los cráneos. Este último, que sin duda tomaron de los pa­púes, los induce a recoger cráneos humanos, especial­mente de los jefes muertos, y a guardarlos en cabañas, especiales. Previamente los pintan y adornan con cara­coles y otros abalorios.
Estas prácticas han de­terminado que no pocos via­jeros los hayan denominado "cazadores de cabezas".


LA "CASA DE LOS HOMBRES"
En los pueblos melanesios se observa siempre una construcción más grande que las otras, una especie de barracón construido completamente con ramas y paja: es la "casa de los hombres". Efectivamente, en ella se reúnen, comen y custodian sus armas los hombres. Los otros miembros de la tribu, mujeres y niños, viven en otras cabañas pequeñas.
Cuando un muchacho llega a la edad en la cual puede ser ad­mitido entre los hombres, se lo somete a ritos dolorosos, para templarlo en la prueba.
También construyen un gran cobertizo especial para la fiesta ritual del "pilú-pilú", que tiene por objeto aunar las potencias totémicas de dos clanes, y que consiste en danzas de máscaras.